Victor Entrialgo de Castro

El Congreso, un Casino de pueblo

El Congreso, un Casino de pueblo
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

El Parlamento se ha convertido en un casino de pueblo. Algunos representantes de Podemos o los partidos separatistas parecen haber salido de lo más profundo del infierno, de una partida de billar con el concejal o de la barra del bar sosteniendo una copa de orujo.

En lugar de proporcionar al Estado un plus de representatividad el estado de las autonomías ha convertido el Parlamento en un Casino de pueblo. Los separatistas están encargados del Bingo en el que todos los años compran más cartones cuando llega la hora del presupuesto, o bien creando rápido nuevos impuestos como los de bebidas porque como el del Estado tiene que prevalecer pretenden una compensación y recaudar sobre la marcha 41 millones de euros; o bien vendiendo directamente papeletas para el viaje a ninguna parte, o por último, callando como ahogaos ante algunos escándalos públicos de algunos parlamentarios payasos, ante los que pondrían el grito en el cielo si sucedieran en los colegios.

Mientras, algunos Rufianes que no pasarian un psicotécnico para conducirse por el parlamento, se solazan con su copa de cazalla antes de la Comisión de interior en el Bar del casino del Congreso para afrontar la pelea tabernaria y escandalizar, que es como entienden ellos lo del «interés general».

Este sujeto, que debiera ser llamado al orden de modo imprescindible y urgente, y sacado si ha lugar de la sede de la soberanía popular por la fuerza pública, dijo ayer a un compareciente: «Hasta pronto gánster, nos vemos en el infierno, mamporrero, y asi… mientras el Presidente de la comisión de interior del parlamento español, del PNV se limitaba a llamarle encima «Señor Rufián», -una contradicción in términis-, no tiene la palabra», en lugar de llamar a la guardia civil.

Los políticos acomplejaos, ya se ve, no quieren tomar ninguna determinación por si acaso, mezclando peras con mazanas. Si afear la conducta a un impresentable que salió del billar y cayó en el Parlamento porque un amigo lo metió en una lista electoral como el que se cuela en el fútbol, un indigente moral e intelectual, trae consecuencias, las instituciones y sus presidentes tendrán que afrontarlas.

En cuanto a las negociaciones que diariamente suceden en el Casino del Congreso y sus comisiones mientras los separatistas y los tratantes políticos no dejan de dar vueltas a la ruleta y a las máquinas tragaperras:

«Siempre, Sancho, lo he oído decir, que el hacer bien a villanos es echar agua en la mar»

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