Jaime González

Cómo desmontar a la izquierda en 80 días

Cómo desmontar a la izquierda en 80 días
Jaime González. PD

Siria posee el mayor programa de armas químicas en activo y el cuarto arsenal más grande del mundo.

Dispone de gas mostaza, gas sarín, gas nervioso VX y gas cianuro. Por si hubiera dudas, el presidente sirio, Al-Assad, lo confirmó en julio de 2012. Es más, prometió utilizarlas ante cualquier «agresión externa».

Pocos meses después, Barack Obama dijo:

«No podemos permitir una situación en la que las armas químicas y biológicas caigan en manos de las personas equivocadas. El uso de estas armas significaría cruzar una línea roja. Eso cambiaría mis cálculos y mi ecuación».

La ecuación del expresidente de Estados Unidos era muy sencilla: advertir al régimen de Damasco con la boca pequeña para no tener que ordenar ninguna acción militar en Siria.

Uno de esos conspicuos analistas internacionales de la izquierda que están en posesión de la verdad geoestratégica, aseguraba al respecto:

«Obama ha fijado el listón en el punto exacto. Y el presidente sirio ya sabe a qué atenerse. Si emplea su arsenal químico, la intervención de Estados Unidos sería justa y necesaria».

Desde aquella fecha se han sucedido los informes de distintos servicios de inteligencia -franceses, británicos e israelíes, y posteriormente los propios estadounidenses- confirmando el uso por parte de Siria de armas químicas.

Obama volvió a advertir con la boca pequeña a Damasco y el mismo conspicuo analista internacional de la izquierda que está en posesión de la verdad geoestratégica disertaba en televisión en horario de máxima audiencia:

«Obama ha vuelto a marcar la línea roja; lo que pase a partir de ahora será responsabilidad exclusiva de Al-Assad».

Donald Trump cumplió hace unos días lo que Obama prometió hacer si Siria utilizaba armas químicas. Y la respuesta del conspicuo analista internacional de la izquierda que está en posesión de la verdad geostratégica fue para enmarcar:

«Trump ha colocado unilateralmente al mundo al borde del abismo, porque ha tomado una decisión contraria a la legalidad que tendrá gravísimas consecuencias».

Lo que demuestra que el análisis de la situación internacional del gurú de la geoestrategia planetaria es modulable, flexible, dúctil y mutante dependiendo de quién gobierne en Estados Unidos.

Si gobernara Obama, la intervención militar en Siria hubiera contado con la bendición de la izquierda progresista, «porque Al-Assad es un dictador sanguinario que ha gaseado a su pueblo».

Pero como quien gobierna en Estados Unidos es Donald Trump, «el mundo pagará las consecuencias de una decisión contraria al derecho internacional, porque esto puede terminar en una guerra de dictadores».

No es que el presidente de Estados Unidos sea santo de mi devoción, pero desde que escuché la última intervención del conspicuo analista internacional de la izquierda que está en posesión de la verdad geoestratégica, me fío más de Donald Trump.

Desde luego, mucho más que de quien dijo aquello de «Obama ha fijado el listón en su punto exacto y el presidente sirio ya sabe a qué atenerse». De esto hace ahora cinco años.

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