Antonio Burgos

Un palio yéndose

Te quedas donde mismo has visto pasar al palio y conforme se aleja de ti es como si contemplaras a la vida yéndose

Un palio yéndose
Antonio Burgos. PD

EN esta hora de calentitos, chocolate y cuerpo cortado en que abre la mañana del Viernes Santo y en la que cuanto hemos vivido en la Madrugada nos parece todavía como un sueño, en el que no está machadianamente ni el mañana ni el ayer escrito, que todavía no sabemos bien ni el día en que vivimos, de tanto gozo, de tanta Sevilla…

En esta hora en la que quizá coge usted el ABC para ver en el cuadrante hasta qué hora puede todavía echarse unas horas antes de ver tranquilamente las de esta tarde, quizá la más tranquila y con menos bullas de toda la Semana Santa, ¿sabe usted de qué me acuerdo?

Pues no de aquella emoción de una Zancada divina; ni de aquella alegría de Triana tomando Sevilla; ni de lo bien que has escuchado el Silencio con su partitura escrita por Mateo Alemán.

Me acuerdo de una décima que Rafael Montesinos, en sus personales ritos y reglas de no olvidarse nunca de su lejana Sevilla, publicó en 1948, el año del Centenario de la Conquista fernandina, en su libro «Las incredulidades».

Porque aquella décima, titulada «Sine Labe Concepta», empezaba como ahora hemos acabado todos: «Salgo de esta Madrugada medio loco y medio muerto…»

Hay que estar locos, y lo estamos, para aguantar la Madrugada y estar ya mirando en el cuadrante del ABC a qué hora sale a la calle Varflora el Divino Capitán de la Salud en su Barco del Carbón; o cuándo expira El Cachorro en el puente al faltarle el aire de Triana y el sol de la tarde extiende la papeleta de defunción a Cristo Salvador.

Y estamos todos medio muertos con sólo evocar los recuerdos de la Semana que, ay, se nos va, como el agua entre las manos; como se iba al alto cielo de luz de estreno de Domingo el globo que se le escapaba de las manos a un niño cuando venía La Paz por el Parque. Esa hora que nos parece ya tan lejana…

Tan lejana como ese palio que vimos irse por una esquina, y que ahora evocamos como la imagen de la tristeza.

«Niño, que está el Señor muerto», nos decían de chicos, cuando gritábamos y correteábamos en este día de la Fe y la Verónica de Montserrat, de los dieciocho ciriales de La Mortaja. Me digo ahora a mí mismo, riñéndome: «Niño, que es la Semana Santa la que ya se nos ha muerto entre los brazos, la que se nos ha ido, la que ya es sólo una nostalgia».

Nostalgia que resume perfectamente esa imagen: el palio que se aleja y lo vemos irse. ¿Habrá algo más hermosamente triste que un palio que se aleja? Por mucha alegría, como la Semana Santa toda, que ese palio lleve, con su banda, con el compás de las caídas tintineando sobre los varales, se nos van con él mucha tristeza, mucha vida, muchos recuerdos, muchos gozos, muchas esperanzas, conforme se va alejando. ¿Por qué os apretujáis en las delanteras de los palios, si los propios empujones nada os dejan ver, y menos andando de espaldas?

Dejad que se vaya lentamente el paso, como yo he ido dejando pasar todos los pasos de todos estos días. Como pasa la vida. Quedaos como los toreros que gustan a Sevilla; con los pies juntos, como en un pase por alto sin muleta. Quietos. En vuestro sitio.

En este arte nuestro con sus reglas no escritas: que cada uno esté en su sitio. Te quedas donde mismo has visto pasar al palio y conforme se aleja de ti es como si contemplaras a la vida yéndose, metáfora perfecta. Y como de todo lo pasado, cuanto más se aleja el palio, más hermoso lo ves en su perfección, en su armonía, en su modo de andar, en su levedad, que ahora perece que no pesa, de alado que su techo va, que parece que lo sostiene asido al cielo de la ciudad que amas.

Y así, como el palio que se aleja, esta Semana Santa que aunque dura hasta el Domingo de amanecida, cuando resucite Cristo en Santa Marina, parece que ya se está terminando. «Como un sueño que se aleja». Como un palio que se aleja. Como la vida misma. No cumplimos años. Hoy Viernes Santo queda más que visto y demostrado que cumplimos semanas santas. Hoy que, como mi maestro Rafael Montesinos, «Salgo de esta Madrugada/ medio loco y medio muerto».

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído