Santiago López Castillo

El corredor independentista

El corredor independentista
Santiago López Castillo. PD

Me conmueven los llantos plañideras del Estado cuando los independentistas hacen de su capa un sayo y encima «España nos roba». No sé si cuatro leches bien dadas serían suficientes para sonrojar a los funcionarios del Estado (el español, se entiende) que andan de cuclillas ante el desafío separatista, nos sale de los cojones, coullons, y montamos embajadas porque ustedes nos la pelan, verdad señor, y nos vamos de copas con los americanos que tienen una sola bandera y un sólo pedo comparable al de los bares del saloom.

Un lelo del Estado, el segundo en la jerarquía administrativa, después de ese sucio en crece pelos que se llama Puigdemont, dice que la Generalidad es una máquina tragaperras, más bien traga billetes con tanto fasto independentista. Aquí, allá y acullá. Me estoy refiriendo al delegado del Gobierno que se fue a inaugurar el paseo del Estartit, en pleno cogollo de la Costa Brava (Gerona), donde servidor veraneaba a la sombra del cuaderno gris de Pla. Por cierto que tenía una novieta grácil como un junco que venía a verme todas las tardes pero en cuanto se desfogaba la noche tenía que regresar a su casa. Era niña bien. Siempre y cuando la cubriera el manto de la noche. Bueno, pues se quejaba el delegado del Gobierno del costo del paseo citado que se elevaba a 700.00 €.

¿Y qué me dice usted del Corredor del Mediterráneo con que Rajoy quiere «desgraviar» a los independentistas. En 285 millones de euros se pone la primera fase. Nada. Todo el campo es orgasmo. Y si no que se lo digan a un hijo de Pujol que había blanqueado catorce millones de billetes grandes pero sin la estelada. Por cierto, que en estas inspecciones con cuentagotas nos salen repes los ministros Serra que eran como Pili y Mili en el Ministerio de Defensa. Uno -quiero recordar- que un Serra jugó a blancas y negras con el PSOE y el PP indistintamente. Eso era tener mano izquierda y derecha. Decían que tenía buenas agarraderas con el monarca. Vaya usted a saber y lo que no sepa…

Mientras tanto, estos mequetrefes independentistas no cesan de jugar al referéndum. El suyo. O sea, el palé. Y a la más mínima, mis colegas solícitos, antes eran los del «sobre», se pliegan ante «el problema», porca miseria. Entre el relativismo, el populismo y la ventosidad, la elección no es fácil. La cosa se simplifica, empero, con la ruleta «roja» que tanto practica RNE y, especialmente, la Clásica, que es la única que escucho.

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