Alvaro Martínez

Los recortables de Podemos

La última ocurrencia del mamarracho Pablo Iglesias

Los recortables de Podemos
Alvaro Martínez. PD

«Un vaso es un vaso, un plato es un plato, una mafia es una mafia». Ese es el lema elegido por los populistas para poner en marcha el «Tramabús» con el que tratan de denunciar «la mafia corrupta que se mantiene en el poder recortando nuestros derechos y saqueando nuestro país».

En realidad, se trata del penúltimo ejercicio parvulario de Podemos -a quien tanto cuesta superar la tardo-adolescencia- una vez que la paparrucha de «la casta» se agotó con los 425.000 euros que Monedero se trajo de Caracas y los miles de euros que financian a Iglesias en «La Tuerka» desde Teherán; con la ferretería nepotista montada en los Ayuntamiento de Barcelona, Madrid o Cádiz, donde no falta un enchufe a hermanos, padres, sobrinos, novios o coleguitas; con el pelotazo inmobiliario, de a 30.000 euros en unos meses, de ese «joven sin futuro» llamado Espinar; con los pagos en B y sin seguridad social de Echenique a su empleado; con la «beca-black» del pobre Errejón, treintañero prejubilado por el pablismo… y con el desmontaje del resto de las máscaras que se le han ido cayendo a aquellos «héroes del pueblo» que prometieron redimir a España de sus males en el mitin de «La Mallorquina», en Sol, donde empezó todo.

La «trama» es, por tanto, lo que ahora pita en un Podemos que abraza de nuevo la infancia jugando a los autobuses y editando recortables donde mezcla churras y merinas y mete a todos en el mismo saco, con independencia de que estén o no en los tribunales, en un regreso al monte adanista del que bajaron hace tres años disfrazados de sans culottes tomando al asalto La Bastilla y Las Tullerías. Rodea el Congreso, escraches intimidatorios, toma la calle, asalta la capilla… Se acabó el efímero disfraz de «la sonrisa de un país», congelada en esas últimas urnas sin

sorpasso. Ahora todo vuelve a ser trazo grueso, «cal viva», amenazas, coerciones o «azotes hasta que sangren» a periodistas que no les toquen las palmas, todo es «me la bufa, me la sopla y me la suda».

Desconsolado debe andar Sánchez, aquel antiguo líder sin vocales ni votos, que fio su vuelta a Ferraz a la entente y compadreo con quienes han subido a Felipe González, el mito socialista, al autobús de esta fantasmagórica trama donde, en realidad, un vaso es un vaso… pero de Coca-Cola en pleno boicot; un plato es un plato… pero de marisco gallego en este país donde nos decían que solo había Carpantas; y una mafia es una mafia… pero chavista, que en Caracas hasta pueden poner el chófer al autobús si aquí andan flojos de personal.

De «la España de los recortes», a la de los recortables. ¡País!

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