Santiago López Castillo

Marchando la pena de Telediario…

Marchando la pena de Telediario...
Santiago López Castillo. PD

Desde un reportero legañoso hasta un comunicador con resonancias horteras premiado incluso por sus majaderías, llevan las veinticuatro horas del día con el Gürtel», el PP y la Pepa, qué corruptos son, vaya panda de mangantes, golfos, más que golfos. Luego tienen sus madrigueras (o canales de televisión) para mofarse aún más según las líneas editoriales que todos sabemos cuáles son.

No, miren, señores sectarios. Aunque la campaña propagandística conveniente les acreciente en votos, les diré que están cometiendo un error mayúsculo contra la clase política en general. Porque una cosa es acrecentar la verdad y otra enfangar la clase política para convertirla en bananera. He ido viendo cómo en menos de un año, profesionales que se acercaron al ejercicio de la cosa pública han hecho mutis por el foro. La algarada sobre los casos Gürtel y Canal Isabel II está desacreditando a los que más se refocilan porque sus adversarios van directos a la trena.

Determinados comportamientos -en los que se ha encumbrado bochornosas actitudes, 4, 5 y 6ª, mambo- me han parecido más propios de países tercermundistas que democráticos. Algunos magistrados, ídem de lienzo. Me asombro, si se me permite la apreciación la actitud del juez Eloy Velasco al que le gustan más una cámara y una fotografía que a un tonto un lápiz. Lo mismo está dando una conferencia que interpretando el Código Penal en una aula magna o haciendo unas declaraciones, qué bonito soy, madre, siguiendo la estela del juez Castro, el egocéntrico de Mallorca, según me cuentan. ¿Y las revelaciones sobre las inclinaciones políticas de determinados magistrados, nunca desmentidas, en las que, casualidad, casualidad, siempre asoma la patita de la izquierda cavernícola mientras que con los Eres de Andalucía se hacen las más rebuscadas componendas para no perjudicar a Chávez, Griñán y compañía.

El PP, como corresponde, sigue sufriendo la pena del telediario. Con qué saña se muestran algunos de mis colegas para, hostigando, mostrar su objetividad, y una mierda, en especial una gruesa y pía reportera que reza por no llorar. Ya en la antigua Roma (erga omnes) se aplicaba la pena del telediario en sandalias de santidad. Yo, miren lo que les digo, tengo más cerca la Venezuela bolivariana que las mazmorras democráticas, démonos todos por jodidos.

Hasta que Aznar vaya a la cárcel. Pero todo se andará

Política bananera

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