Jaime González

Al vaivén de la Marea

Al vaivén de la Marea
Jaime González. PD

Ya tenemos la prueba gráfica que confirma que la desaliñada indumentaria que exhibió el alcalde de La Coruña en su encuentro con el Rey y un grupo de empresarios en octubre del año pasado fue elegida a conciencia.

Por si alguien tenía dudas, la imagen de Xulio Ferreiro estaba pensada hasta el último detalle.

He aquí la demostración de que su aparente dejadez no trae cuenta de su supuesto desapego a la etiqueta, sino del sectarismo ideológico, expresado a través de una «cuidada» selección de vestuario en la que lo prioritario -para marcar territorio y distancia- pasaba por romper los moldes del decoro.

Se trataba, en suma, de expresar desconsideración y falta de respeto al jefe del Estado utilizando una vestimenta contraria a lo que demandan los manuales básicos de la cortesía institucional. Una forma de protesta contra un Rey que «encarna los males de una democracia secuestrada».

Observen el medido desdén con el que luce sus zapatillas; la milimetrada indolencia con la que libera de ataduras su cintura soltándose la camisa; la estudiada dejadez que exhiben sus vaqueros lavados a la piedra. Comparen el desabrido porte que traslada la figura del regidor populista en la fotografía en la que aparece junto a Don Felipe con la instantánea en la que rinde honores, talle enhiesto, cual alto ejecutivo de un banco de negocios, al representante de la dictadura comunista china de la ciudad de Shenzhen.

¿Ese es Xulio Ferreiro? No, no puede ser. ¿Ese que viste traje de impecable corte es el alcalde de La Coruña? ¿El mismo que dio la nota ante el Rey al acudir en vaqueros y playeras al Congreso Nacional de la Empresa Familiar? No, no puede ser.

¿Xulio Ferreiro hecho un pincel durante un encuentro con las autoridades de China? Imposible, porque allí no se respetan los derechos humanos y en las fábricas se practica el esclavismo. ¿Xulio Ferreiro convertido en príncipe de las Mareas? ¿En maniquí del Savile Row del comunismo? Tiene que ser un error.

Pues no, señores. Ese que aparece bailándole el agua -hecho un brazo de mar- a las autoridades chinas de Shenzhen es el mismo Xulio Ferreiro que rompió intencionadamente los moldes del decoro al acudir en zapatillas, vaqueros y la camisa por fuera -el manido disfraz del populismo- a un encuentro con el Rey de España. ¿Cuál es el Xulio Ferreiro de verdad y cuál el de mentira? Vean, comparen y saquen sus propias conclusiones. La mía es que todo es una gigantesca impostura.

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