Salvador Sostres

Duerme, Ramón Espinar

Duerme, Ramón Espinar
Salvador Sostres. CP

La derecha no dobla la espalda ni para dormir y como mucho inclinamos un poco el cuello hacia un lado. Hasta el dormirse lo tiene Espinar populista, con la poca categoría del culo corrido al extremo de la butaca. Le acabaran doliendo las lumbares.

He aquí el fin de trayecto de todas las lecciones que quiso darnos: una soberbia cabezada en el Senado. ¿No es malversar el dinero de los ciudadanos dormir mientras entre todos te pagamos? Tirando de este hilo, ¿hasta dónde podríamos alargar la demagogia?

El sistema tiene defectos, así como las personas que lo integran, y aunque todos tenemos que esforzarnos en mejorar y en servir del modo más eficiente, la pureza no puede ser una exigencia y si esperamos que nuestros gobernantes vivan en un plano moral superior al nuestro les estamos pidiendo que nos defrauden.

No es la primera vez que Espinar se toma su deberes como derechos y se le ha visto en programas de televisión cuando tenía que estar cumpliendo con sus obligaciones parlamentarias en la Asamblea de Madrid.

Los de las lecciones suelen ser los que más cínicamente desmienten con su ejemplo lo que predican. Basta con fijarse ni que sólo sea un poco en las finanzas de Podemos. Insólito museo del trapicheo: ¿dónde queda la transparencia?

Es lo que Sabina canta: «Tu vieja apura el vino que has mercado/ y nunca ha preguntado/ de dónde sale todo este parné».

Sin embargo sería un redondo negocio para España y sobre todo para los españoles de economía delicada y de modestas aspiraciones que Espinar y sus compañeros de Podemos se pasaran la legislatura y su vida entera durmiendo.

Aunque tuviéramos que patrocinarles la cabezada permanente nos costarían mucho menos dinero que si algún día logran llevar a cabo sus funestas teorías económicas, políticas y sociales que tanta hambre y muerte han causado allí donde se han aplicado.

Duerme, Ramón. No queda nada.

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