Luis Ventoso

¿Qué verán estos del PSOE en un tipo como Pedro Sánchez?

Pasma el retorno de una medianía semejante

¿Qué verán estos del PSOE en un tipo como Pedro Sánchez?
Luis Ventoso, Director Adjunto ABC.

NO ha sido la media hora más amena de mi vida, pero para hablar con propiedad me acabo de zampar los 35 folios del programa de Sánchez para las primarias. Siento decir que tras sumir al PSOE en la ruina electoral y ser arrancado con fórceps de la poltrona, el cansino señor Sánchez no ha mejorado su rendimiento intelectual.

Su oferta es un gazpacho de topicazos a lo Occupy Wall Street, «Le Monde diplomatique», Corbyn o Mélenchon, en los que -como siempre en nuestro admirable «progresismo»- los números cantan por su ausencia y la soluciones son de una simpleza párvula, casi podemita.

Ser buzo no constituye precisamente el mejor aval para convertirse en periodista, pero a veces ocurre. Conocí en un periódico a un redactor cuya única preparación para el mundo de la información era que antes había sido eso: buzo. El resultado es que sus crónicas solían naufragar. Todavía me sonrío con cariño cuando recuerdo uno de sus más sonados relatos.

Arrancaba describiendo a la víctima de un suceso: «Vivía solo. La soledad lo convirtió en un hombre solitario».

¡Genial! Recordé aquel hallazgo ante algunos pasajes del programa de Sánchez. Véase, por ejemplo, su receta ante el Daesh: «El terrorismo yihadista exige capacidad para controlar y combatir a los terroristas». Ay Pedriño, ¡que te veo como al buzo!

Todo es de una simpleza que exalta el bostezo. Su argumentario reza así: érase que se era un mundo feliz, donde imperaba el «consenso keynesiano», pero a finales de los 70 llegaron los mefistofélicos Reagan y Thatcher y se cargaron la bonanza con su neoliberalismo salvaje, que la socialdemocracia de entonces no supo frenar, excepto Felipe en España.

Pero hoy llega la hora de «una sociedad post-capitalista», gracias a un PSOE «libre, coherente y de izquierdas», federalista, con «igualdad de género, sostenibilidad ecológica y democracia social».

Tras un larguísimo bla, bla, bla tipo folleto del 15-M, estas son sus escasas propuestas concretas: «dinamizar la progresividad del impuesto sobre la renta», es decir, crujir a impuestos a quienes se han esforzado para prosperar; cepillarse la reforma laboral que está ayudando a rebajar el paro; elevar el salario mínimo a mil euros y regalarnos una «renta básica universal», para que todos cobremos sin pegar chapa.

En Cataluña, el gran Sánchez aboga por «diálogo leal» con los sediciosos que se pasan nuestras leyes democráticas por el arco del triunfo. También mucho federalismo, sin explicar nunca en qué consiste, y más autogobierno. Al tiempo, mantiene que «la soberanía reside en el conjunto del pueblo español», algo incompatible con sus aguinaldos a los separatistas. Resumen: una castaña.

El bueno de Pedro lo tiene todo: récord Guinness de descalabros electorales, un ego patológico, que convierte a Ronaldo en un humildísimo anacoreta, un carácter chuletilla que canta a leguas, un pasado chanchullero, donde con tal de dormir en La Moncloa sin ganar las elecciones lo mismo le valía Bisagras Rivera que el comunista Pablo Manuel. ¿Qué le ven?

No lo sé. Pero sí sé qué ocurrirá si gana: le hará un Corbyn al PSOE, que acabará como el laborismo inglés y el socialismo francés: roto, chamuscado y en la papelera.

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