Victor Entrialgo de Castro

Palabras tiradas a la basura

Palabras tiradas a la basura
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

No está dicho en ningún sitio que las palabras sirvan para comunicar. Se comunica con el espíritu, con un estado mental en que dos personas están en la misma onda electromagnética, al mismo tiempo y con igual o parecida intensidad. Y eso puede ser sin palabras.

Y al revés. Puede haber palabras y no existir más que vocablos intercambiados como gruñidos prehistóricos que no pretenden transmitir o recoger, ni escuchar nada.

Lecturas rápidas o superficiales de frases cortas escritas en el guasap que no se molestan en alcanzar el verdadero sentido o propósito del emisor, cuando lo tiene. Preguntas que no obtienen contestación. Palabras tiradas a la basura.

Lo comprobamos todos los dias en el ámbito político y en el privado, dentro y fuera del telediario o el hemiciclo. Desde la tribuna del Congreso o a través del guasap, plagado en su velocidad de malentendidos, se lanzan miles de palabras a la basura. Palabras malgastadas que podían ser retórica, brindis al sol, humor compartido o simplemente, que el receptor no las merecía.

Las palabras son un instrumento pobre. El que quiera comunicarse más allá de la cortesía y lo superficial tendrá que hacerlo con el espíritu, pero asegurándose de que el interlocutor quiere enterarse claro. En España, como ahora nuestros vecinos franceses, en lo público y en lo privado, solo se oyen cruces de declaraciones y monólogos y no sé yo si es un estado de espíritu lo que habría que buscar, y si algo así es posible conseguir.

Nuestro sistema, donde faltan filtros democráticos y posibilidad de revocar mandatos, permite obtener representación política a gente que en realidad no la tiene, porque no ha sido elegida directamente por la soberanía popular, gente con nula o muy escasa vida laboral, en ocasiones impresentable, que después de haber supuesto un peligro para el pais con actitudes que bastarían para inhabilitar a cualquiera, siguen en la pomada o tratan de volver a la vida política apoyados por lobbies económicos que tratan de colocarlos como sea ahi, como marionetas de sus negocios.

Se ha denunciado, se ha advertido, se ha dicho, se ha escrito miles de veces pero en un pais donde proliferan por todas partes los grupos y las sectas que en lugar de levantarse todos los dias a trabajar sólo persiguen vivir a costa de los demás a través del control del erario público, si el resto no escucha, no lee, no quiere ni oir ni entender, ni palpar, ni gustar, ni saber, aquellas serán palabras tiradas a la basura. Como las de Marine Le Pen. Como las de Macron, el presidente más joven de la República francesa que ha venido a salvar a Francia del populismo, de las soluciones simples para problemas complejos. De tantas palabras como tira esta gente a la basura. Como las que yo te digo Mariano. Como las que tú no escuchas, Concha. Háblame con el espíritu Mariano. Háblame con el espíritu.

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