Cristobal Valladolid

Desgracia de partidos

Desgracia de partidos
Cristóbal Valladolid. PD

Para mí los partidos políticos son la desgracia de nuestra democracia, fueron la ruina de la España preconstitucional, tanto con la monarquía como con la república. Los partidos políticos no son más que una maquinaria para alcanzar el Poder mediante el engaño con la excusa de unas ideas.

Basta ver el espectáculo de las primarias del PSOE, lo único que se ve es una competición para ver quien engaña a más militantes del partido y colocarse como candidato al Poder. Todavía no he oído a ninguno de ellos ofrecer nada que interese de verdad: uno ofrece el «no es no», otro, en plan buenista quiere preservar la unidad del partido, y la otra quiere «volver a ser un partido ganador», si gana ella, aunque no se sabe muy bien como se come esto.

En resumen, las verdades van saliendo, el Partido Socialista no parece ser el partido moderado «socialdemócrata» que sus dirigentes pretenden ser y que saben que no son, porque a tenor de lo que predican en su campaña, «la militancia» que lo soporta, no sería más que un conglomerado de revanchistas a los que lo único que parece importarles es que no gobierne la llamada «derecha», y ello justifica el discurso del que parece mejor colocado basado en que apoyar al PP ha sido una traición a la «militancia». Naturalmente no explica, y no por qué no lo sepa, lo que hubiera pasado si se hubiera seguido con el «no es no».

Por otra parte, si llamamos «derecha» a un partido como el PP que nos está friendo a impuestos y que nos esquilma nuestros ahorros, que ya han pagado impuestos, que venga alguien y nos diga que es lo que es la «izquierda», que de tantas cosas que se supone va a dar, va a necesitar recaudar el doble, imposible de conseguir, porque no se puede sacar de donde no hay, salvo que queramos estar como en Grecia.

Y es que aunque está claro que los partidos políticos siempre existirán, y no sería democrático prohibirlos, lo que no puede ser, es que se les dé el monopolio, de hecho, de la participación política como ocurre en España y en otros sitios, y encima les subvencionemos.

Lo democrático sería, como vengo repitiendo, que quien quiera presentarse a elecciones, sea un particular, o una asociación de vecinos, lo pueda hacer tan solo con inscribirse en la Junta Electoral. Y quien desee militar en un partido que pague su parte de los gastos y no unos pocos y simbólicos euros al mes.

En Francia nos acaban de dar un ejemplo: ha ganado las elecciones a la presidencia un señor que no tiene partido. Algunos dicen que eso es malo, yo siento envidia, aquí no hubiera podido ser.

No es broma

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