Rosa Belmonte

Ni James Bond es negro, ni Mimi Marchand es Arriola, ni Arturo Pérez-Reverte es machista

Ni James Bond es negro, ni Mimi Marchand es Arriola, ni Arturo Pérez-Reverte es machista
Rosa Belmonte. EP

JAMES Bond no es negro. Como no es negra Pippi Calzaslargas. La actriz Joanna Lumley (nuestra fabulosa Patsy Stone) ha dicho que no ve a Idris Elba interpretando el papel porque no se ajusta al personaje descrito en los libros de Ian Fleming. ¿Hay que explicarlo?

¿De verdad hay a quien parece racista? Viene a cuento por el debate, que yo creía pasado en lo que respecta a Elba, sobre el sucesor de Daniel Craig. Lumley actuó brevemente en «007 Al servicio secreto de Su Majestad» (no tan brevemente como Enrique VilaMatas).

A cualquiera le puede gustar más Idris Elba que George Lazenby, quitando a Pam Shriver, su mujer. Pero el australiano es blanco y el británico, negro. Un australiano puede pasar por inglés, pero es más difícil que un negro pase por blanco.

Otra cosa es que se quisiera hacer algo vanguardista de arte y ensayo. Algo como Ismael Merlo de Bernarda Alba en la legendaria versión teatral de Ángel Facio. O eso que no pasó pero que pudo ser grandioso. Cuando Manuel Gutiérrez Aragón y Camilo José Cela adaptaban el Quijote para TVE, el gallego propuso que la protagonizara Fidel Castro.

«No, que es capaz de decir que sí», terció el director. La primera idea de este fue Fernán Gómez, que se negó. Pensó en Fernando Rey (de entrada, no quiso). Cela volvió con sus disparates: «Ya lo tengo, que lo haga Lola Gaos». Más veo a Lola Gaos de Quijote que a Elba de Bond. Porque es negro y esto no es Emmanuelle.

Ni Joanna Lumley es racista (pero si defendía a los gurkas) ni todos los que hablan de la edad de Brigitte Trogneux son misóginos. Ayer, Emmanuel Macron estuvo conversando con los lectores de «Le Parisien».

Vamos, igual que aquí (se sigue viendo la mano de su asesora, Mimi Marchand; aquí hemos tenido la mano de Arriola). Macron se extendió sobre Mathieu Gallet, su supuesto novio, y sobre la edad de su mujer. El futuro presidente francés culpó a la homofobia y la misoginia de que haya dudas sobre si está enamorado de Brigitte. Y salió con la cantinela de que si él fuera 24 años mayor nadie se fijaría en la relación.

Qué viejo es todo esto, la discusión y hablar de la edad de Brigitte. Estoy de acuerdo con Macron en parte. Si sobre la diferencia de edad lo que dice es «¿Cómo va a estar enamorado de esa vieja?» sí hay misoginia.

Y mala educación. Si se destaca el hecho porque hay admiración por un hombre que a los 30 se casó con una mujer de 54, no. Macron ha retorcido el lugar común de ser el chico que gusta a las madres. Agatha Christie nunca dijo lo de «Cásate con un arqueólogo.

Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará». Fue el propio arqueólogo, Max Mallowan, el que lo hizo en la radio adjudicando la frase a su mujer. La escritora sólo era catorce años mayor que Mallowan. Macron es presidente y arqueólogo en espíritu.

Arturo Pérez-Reverte tampoco es misógino ni machista, menuda tontería. Es hombre. De las tetas gordas de Christina Hendricks, que, como Pippi, tampoco es negra, hemos hablado todos.

Yo misma en ABC dedicándole artículos enteros. Tanto al disimulo mamario en «Mad Men» como a la explosión casi nutricia de alfombras rojas (los diseñadores evitaban vestirla porque no querían ser relacionados con una señora tan estanquera). Más allá de quienes se ofenden de oficio por todo, creo que las «políticas y periodistas» no citadas están encantadas con el artículo.

No creen ser de ficción. Menos mal que cuando voy a Lucio lo hago con mujeres y marineros que meriendan nardos, que Ruano le diría a Lorca. Cómo no nos va a gustar Macron. Y seguro que no bebe Frangelico.

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