Santiago López Castillo

El post-franquismo

El post-franquismo
Santiago López Castillo. PD

Aunque servidor no había nacido, nadie hablaba del franquismo y eso que yo era hijo de militar de alta graduación. Hoy, 40 años de la muerte del general, todos tienen en boca el franquismo, la dictadura y su puta madre. Hasta una magra periodista del papado se llena la boca con la dictadura y el dictador para que no la llamen facha y es algo peor, desconocedora de la reciente historia de España.

Cuán daño está haciendo el periodismo políticamente correcto a la marcha general del país. Sin rigor, sin documentación, la corriente contra el régimen anterior está basada en esas televisiones de izquierda que son la cuatro, la cinco y la sexta, mambo, sin olvidar Intereconomía que zurra al sistema, encarnado por el PP, claro, porque el Gobierno no les subvenciona ni les da publicidad estatal, según sus propias palabras.

Si a esto añadimos esa recua que se ha colado en las Cortes -iba a decir que por la puerta falsa-, está claro que tenemos unos políticos que viran hacia el Frente Popular. Aquella panda de asesinos que la progresía trata de revertir en santos varones.

– ¿Y si usted me habla con franqueza, qué debo hacer…?
– Que la palabra franqueza no existe, que la han borrado del diccionario.
– Ya. ¿Y si me preguntan por la calle Francos Rodríguez?
– Pues prepárese porque son dos francos por el precio de uno.

Ya se han escrito varios libros muy ocurrentes tal que «España en un franco». En el plano serio, crítico, me quedo con la obra de Ramón Chao «Aprés Franco, l’Espagne».

– Y a lo que iba: ¿el hermano de Franco era malo, muy malo?
– Ni malo ni bueno. Era aviador, como se decía entonces. Su hazaña fue cruzar el «charco» con el «Plus Ultra», y tiene una calle en Buenos Aires.
– Jo.
– ¿Y hoy se puede poner una franquicia?
– Depende de qué lugar.
– ¿Y ser franco, sincero, liberal, dadivoso…?
– A ser posible, pero con voz queda.
– ¿Y Frankistein?
– Eso mete miedo.
– ¿Y franqueo concertado?

Estamos viviendo una corriente de estupideces que asusta. En la teoría de la necedad, de Cela, se especifica el mal irreparable que muchos políticos están haciendo a España, o, si se prefiere, el Estado español como decía Franco.

– ¿El de los pantanos?
– Y el de la Seguridad Social.
– ¿Usted quiere decirme que vuelva Franco?
– Haga usted lo que le plazca.

Mientras su nombre desaparece de las fachadas de los pueblos, Largo Caballero, el Lenin español, se repone en versión siniestra del comunismo, en tanto que millones de seres yacen en las cunetas y fuera de ellas. Esto sí es la memoria histórica.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído