Ignacio Camacho

Felipe González boca abajo

«Faltó coraje para explicar la abstención, y ese silencio acomplejado le ha construido a Pedro el relato que no tenía»

Felipe González boca abajo
Ignacio Camacho. PD

«BOCA abajo, sí. Y en algunos sitios han vuelto el retrato cara a la pared. Yo no sé qué ha pasado en este partido para que se acabe humillando a Felipe González en las Casas del Pueblo. Pero ésa es la verdad: que los referentes históricos ya no funcionan. Se les ha perdido el respeto.

Debimos entenderlo cuando se desplomó Zapatero, o al menos cuando fracasó Rubalcaba. Pero no lo vimos. Y ésa es también parte de la equivocación de Susana. Se ha dado cuenta hasta el propio Felipe; por eso no quiso ir a Sevilla el viernes a arroparla».

«El problema es que hemos perdido la capacidad prescriptiva del liderazgo. Ya no hay nadie capaz de convencer con autoridad moral a los afiliados. Cómo le vamos a ofrecer al país una alternativa si no sabemos presentársela a los nuestros. Acuérdate de la OTAN e imagínalo ahora: saldría un NO como una catedral.

En algún momento, que quizá empezó con ZP y desde luego continuó con Pedro, le perdimos la cara a los militantes y en vez de marcarles el camino empezamos a ir detrás de ellos, a dejarnos gobernar por Twitter y por las encuestas. Renunciamos al debate, a la defensa de nuestros principios, y nos acomplejamos ante el 15-M primero y ante Podemos después.

Borrell llegó a decir que había que entenderse con Podemos porque allí es donde están nuestros hijos. ¿Y desde cuándo los padres hemos de renunciar a decirles a los hijos que se equivocan y a señalarles la dirección correcta?».

«Por eso nadie explicó la abstención; faltó coraje. Y de ahí viene todo. Ese silencio acomplejado le construyó a Pedro el personaje y el relato que no tenía. No es que lo dejaran vivo después del apuñalamiento del Comité Federal, sino que se menospreció la necesidad de hablar con el partido, de razonar la decisión. Por miedo, por mala conciencia, no sé.

Lo que ha hecho Sánchez es el discurso del Marco Antonio de Shakespeare, el de la ironía sobre los hombres de honor. Un monumento a la demagogia. Pero le ha servido porque estuvimos cinco meses callados, porque no fuimos capaces de ir sede por sede a explicarnos. Porque confiamos en algo que ya no funciona, que es la verticalidad del aparato».

«No me preguntes qué va a pasar, no lo sé. Susana ya se conforma con una victoria mínima; piensa que una vez que sea secretaria general el cabreo se irá desinflando. Pero eso también lo pensaba en octubre y no ocurrió. Medio partido la detesta. Y será difícil que Pedro se aparte.

En el caso de que no gane, que ya veremos. Si gana se acabó el PSOE que conocemos. Pedro está en el PSOE, pero no es del PSOE, sólo es de él mismo; con él no se puede hablar de refundación porque no tiene modelo ni proyecto. Por eso muchos vamos a ir a votar el mal menor con la nariz tapada. No queda otro remedio. Ésta es la última oportunidad, la última, y eso sí lo tengo absolutamente claro, de seguir siendo siquiera algo parecido a lo que éramos…».

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