Antonio Burgos

Bebederos de diseño

El diseño moderno consiste en que nada parezca lo que es ni nada sea lo que parece

Bebederos de diseño
Antonio Burgos. PD

CON unas cosas y otras, entre avalanchas y jacarandas, se me ha ido comentar algo que tiene un ver: las nuevas fuentes que el Ayuntamiento quiere instalar en las calles, 70 fuentes, 70, para que los transeúntes calmen su sed. Y para cuya elección, ¿a que no saben qué se les ha ocurrido a estos señores que gobiernan en la Casa Grande? Pues un referéndum.

Como cuando no se atrevían ellos solos a alargar la Feria y se buscaron un referéndum como coartada. Ahora han convocado un concurso para diseñar los nuevos bebederos públicos, que ponen al día la sevillana del XVIII: «En la Macarenita/ me dieron agua/más fría que la nieve/y en una talla».

La talla… Qué cosa más sevillana la talla: era una jarra de barro blanco para mantener fresca el agua; como un búcaro sin pitorro. Los puretones hemos conocido el puesto de agua de la Plaza Nueva, con su mueble para tener allí las tallas de agua fresquita.

Pero en vez de volver a la talla, se recurre a un concurso de diseño para seleccionar 4 mamarrachos, 4, entre los que elegir el modelo de las 70 fuentes, 70 que quieren poner. Los nombrecitos de los diseños seleccionados se las traen. No sé qué es más horroroso: si el diseño o el pretencioso nombre con que lo presentan sus autores al concurso: «La cinta», porque semeja un metro de carpintero; «Brote», porque parece que el agua sale del suelo; «Manantiales urbanos», como si cada fuente fuera el nacimiento del Guadalquivir; y «Un éxito de todos, del sueño a la realidad».

Evito describirles los cuatro modelos de fuentes porque no quiero que les dé un sopitipando. A los cuatro modelos puede aplicarse mi teoría sobre el diseño moderno. El diseño moderno consiste en que nada parezca lo que es ni nada sea lo que parece. Las fuentes parecen cualquier cosa, menos bebederos a morro y a chorro. Para «hidratarse», que le dicen ahora a beber agua.

No sé cómo en el pretendido referéndum hablan de fuentes públicas. Lo normal es que hubieran dicho algo así como: «Consulta popular para determinar el modelo de alimentador de hidratación peatónica». O mascótica. Porque de los cuatro modelos, me quedo con el citado en último lugar, que me recuerda al Venerable Don Miguel Mañara, porque tiene prevista una parte inferior para que puedan beber los perros. ¡Óle! Como en «La sed del perro», la hermosa leyenda a la que puso texto mi inolvidable Eloíto, el doctor don Eloy Domínguez-Rodiño, que recordaba cómo Don Miguel Mañara, harto de ver perros callejeros muertecitos de sed por El Arenal, dispuso que siempre hubiera para ellos una fuente con agua fresca en el Hospital del Señor San Jorge.

Fuente del perro que aún existe, conservada por cierto gracias a los desvelos del teniente de hermano mayor de la Hermandad de la Santa Caridad, don Antonio Jiménez Filpo. Porque la iban a quitar, y dijo: «¡Quietos, que esa es la fuente para la sed de los perros vagabundos que dispuso el Venerable Don Miguel!».

Me encanta esto de los referéndums municipales. Consultan todas las chorradas habidas y por haber, que si las fechas de la Feria, que si las fuentes de verlas y salir corriendo, de feas que son, y hacen lo que les da la gana en los asuntos fundamentales.

¡Mira cómo esos no los consultan con nadie y hacen con su capa un sayo! Y, además, que esto de gastarse un dineral en un horror de fuentes de diseño me parece una tontería.

¿Saben cuáles han sido de toda la vida de Dios las mejores fuentes públicas para beber agua fresquita en Sevilla, y sin costarle un duro a nadie? Los bares. Antes de la moda de la «hidratación» y de ir por la calle con una botella de agua mineral en la mano, todos hemos entrado a un bar y hemos pedido: -¿Me da un vasito de agua fresquita, por favor? Y nos lo han dado. Y hemos dado las gracias. Creo que con las fuentes de diseño volveremos a pedir agua en los bares:

-¿Me da un vasito de agua fresca, por favor, que acabo de ver una de las fuentes de diseño que ha puesto el alcalde y por poco me da algo? A ver si con el vasito de agua se me pasa el susto, de lo fea que es…

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído