Victor Entrialgo de Castro

La delicuescencia de la autoridad

La delicuescencia de la autoridad
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

La «auctoritas» era una forma de legitimación social que procedía del saber, de la valía, de la trayectoria, de su capacidad moral para emitir opiniones que eran valoradas por la comunidad. Aunque no eran vinculantes legalmente, su fuerza moral era incuestionable.

La «potestas» por el contrario, hacía referencia a la capacidad legal, el nombramiento, lo que ahora decimos fulano tiene poder, capacidad para tomar decisiones; al cargo, al liderazgo formal, por entendernos. Y ahora el caso es que la potestas la tiene cualquier mindundi que no tiene una miaja de autoridad.

El mastro Umbral hablaba hace ya unos cuantos años que la autoridad y la soberanía se estaban evaporado con la humedad que aparece estos dias como sucede con la sosa cáustica. La falta de politicos con autoridad, Merkel, Thatcher, Suarez, ha hecho que en nuestras sociedades el concepto de autoridad se haya convertido en algo gaseoso.

Por temor a quedarse fuera, nadie tiene el coraje y los redaños para decirle a los españoles lo que hay que hacer, de señalar el camino, de salir, convocar al personal y decir yo creo que España necesita esto, que esto otro es el fin del Estado y que lo que está pasando es un riesgo de norme de fragmentación división entre hermanos, de agravios, incertidumbre, inseguridad juridica, caos, etc… azuzados por gente con intereses espúreos. Lo que se puede romper costará años reconstruirlo. Y decirlo desde la sinceridad, la convicción íntima de hombre de Estado que se debe a sus ciudadanos. Siria no es el ejemplo, pero si sirve como metáfora.

Y por eso ahora entre la mayor parte de los políticos cuando aparece un vestigio de autoridad, las milicias lo echan rápidamente abajo, porque no quieren autoridad que les haga pensar, quieren a un lider que seguir a ciegas y levantando el puño.

Ya vemos que Roma llega hasta nosotros, pero nuestros politicos funcionan únicamente con «la potestas», otorgada no en elecciones directas ni en distrito único por los ciudadanos, el pueblo soberano, sino mediatizadas por los partidos políticos que confeccionan las listas de acólitos anónimos.

Y así ignorando una vez más al soberano, acuden los desesperados ahora a los militantes, que se alistan buscando una carrera que a veces no tienen, igual que lo hubiera hecho en su día en falange. Aunque no lo parezca la palabra «SNOB» ya viene de Roma y significaba, sin nobleza, «Sine nobilitate».

Igual que en el estandarte de las legiones remanas figuraban las 4 letras: SPQR,
«Senado del pueblo romano». Hoy dia podrían figurar las mismas SPQR, pero con otra traducción «Senador por el partido que me recomendó».

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