Santiago López Castillo

Una España roja y rota

Una España roja y rota
Santiago López Castillo. PD

Miedo me dan. Los ojos inyectados en el pasado, presente y futuro, y la coleta al biés. Mientras daba el mitin, el trotskista Iglesias bebía el agua de la tribuna de oradores para evitar el gargajo a quienes escuchábamos el tostón basado en el ideario de Lenin. Fue un coñazo, se mire por dónde se mire. Compañeros y compañeras, cántabros y cántabras… Joder, con el profesor y su lenguaje sexista. Pasó revista a todos los miembros del PP, con nombres y apellidos incluidos los apodos sacados del estercolero fácilmente denunciables porque constan en el Diario de Sesiones.

Pintó una España negra, antidemocrática, sin libertades, mismamente Guardiola. Y la presidenta del Congreso, callada, acojonada ante el verbo fluido y hermoso de este cutre de la Puerta del Sol pero que vive en palacio. Habló de los orígenes de Rato, El Roto, éste no, éste es un humorista, Zaplana, Aznar… y Rajoy, «El rey de la corrupción». No se refirió a sus orígenes, a su progrenitor, que según se cuenta y escribe, estuvo en la banda del «Sapo».

Había que ver a la claque aplaudiendo al compás, ceremoniosamente, a este iletrado que, encima, se queja de los medios de comunicación, compañeros y compañeras. Estar -ni se lo imaginen, mejor- en manos de estos chuflas produce escalofríos. La FAI, la II República, la peste callejera…Y se autodenominan patriotas. Joder, con los progres, hijos de papá (¿y el de Iglesias, a qué dedica el tiempo libre?).

Su misión es destrozar España. Me he hartado de escribirlo en estas páginas; pero no sólo nuestra nación sino todo Occidente. En ello están estos mocosos asamblearios que han encontrado la momia metiéndose en las instituciones, tirándose un pedo, besándose en los morros o dándose por culo -en el sentido metafórico, maticemos ante mis amigos los jueces-. Ellos, hasta que consigan el poder -ya tienen un gran número de ayuntamientos, gracias al PSOE- intentarán distraernos con sus discursos, más largos que un día sin pan, a lo Chaves. Hasta que caigamos extenuados por el sopor de la revolución. A ello contribuirá esa pazguata novia del Coleta, de profunda intelectualidad.

Como diría José Calvo-Sotelo: prefiero una España roja a una España rota. Y luego ya saben lo que le pasó. Me llegan aires caribeños envueltos en dólares mientras un noble pueblo se muere de hambre.

¡Dígalo sin miedo…!
Podemos es la ruina.

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