Jesús Millán Muñoz

Shoah y shoahs

Shoah y shoahs
Jesús Millán Muñoz. PD

El concepto shoah u holocausto, como todo el mundo sabe, es la realidad que en la segunda guerra mundial, por la cual varios millones de personas murieron en campos de concentración y campos de exterminio en Centroeuropa. ¿Ante este hecho, hay multitud de cuestiones, que creo, pasarán siglos y no llegaremos, ni a entender, ni a comprender, menos habiendo sucedido en el siglo veinte, menos orquestado por una parte del pueblo o sociedad o el Estado que se consideraba el más culto de Europa y mejor formado intelectualmente?

¿Pero hay otra cuestión, es que después, de otras formas y maneras, y al mismo tiempo, se produjeron, en dicho siglo veinte, otros fenómenos que podríamos denominarlos con el mismo nombre, enormes genocidios, aunque con diferencias ideológicas?

¿Y la gran pregunta, podría en este siglo XXI, producirse otra vez este fenómeno…, en algún lugar, del mundo, de alguna manera o de alguna forma o en algunas de las variedades posibles?

1. Esta realidad es tan compleja, es tan dolorosa y cruel, que escapa a todas las categorías intelectuales, culturales, ideológicas, afectivas, morales, religiosas, espirituales. Por lo cual, intentaré en este modesto artículo, por un lado reflexionar en algunos puntos de este fenómeno, y por otro lado, intentar dar razones para evitar que esto vuelva a suceder, por lo cual, intentaré ir a la raíz o esencia de algunos fundamentos de este fenómeno. Siempre sabiendo, que aunque no utilice nombres, ni de países, ni de pueblos, ni de ideologías, creo que en el siglo veinte, cierto es con enormes diferencias de metodología y de sistema de aplicación y de fundamentación, y desde distintas banderas-sistemas conceptuales, se ha producido en distintos continentes del mundo, empezando, desde principios del siglo veinte, al menos, hasta los años setenta.

Un modesto articulista, como el que escribe esto, tiene dos obligaciones, a mi modo de ver, una, intentar no hacer perder el tiempo, ni sus energías, al hipotético lector que quiera entrar en sus frases. Segundo, intentar, modestamente tocar y analizar multitud de temas y fenómenos, que muchos, como éste, el autor puede sentir verdadero dolor, de la existencia de estos hechos, y verdadero sufrimiento, analizar algunos puntos de vista, y verdadera angustia, por sentir, que el ser humano, al menos, algunos de nosotros o nosotros mismos, quién sabe si nos encontrásemos en esas circunstancias, no solo una minoría, son capaces de gestionar y administrar una industria de la muerte, porque todo genocidio o todo holocausto, es eso, es utilizar sistemas racionales para un fin o finalidad, irracional, antinacional, antimoral, antiespiritual, antihumana, como es la muerte-cárcel-exterminio a miles, o cientos de miles, o millones de seres humanos, porque tiene una supuesta ideología diferente, una supuesta raza diferente, una supuesta religión diferente, o quién sabe qué supuesta razón.

– Porque nefasto, no sé que adjetivo hay que utilizar, porque todos se quedan pequeños, cruel e inhumano y psicopático es que sucediesen estos fenómenos, en un lugar del mundo o en otro, en el siglo veinte, por no remontarnos a tiempos anteriores, malo es que se organizase industrialmente, con todo lo que esto significa, pero aún me parece peor, en muchos sentidos, que muchos genocidios, sucedidos en este siglo veinte, se nieguen, digan que no existieron, que no fueron, por parte de unos o de otros. Esto es aún más cruel, aunque no creo que esta palabra sea la correcta, se queda corta.

– He intentado averiguar, cuántos campos de concentración y exterminio existieron en la segunda guerra mundial en Europa, y no he sido capaz de saberlo con certeza, la cifra va, según algunos autores, entre ochocientos a mil o mil doscientos. Ciertamente, existían distintas variedades, desde campos de concentración que eran como paradas de autobús o de tren, desde donde se trasladaban a las personas a otros campos de concentración. Otros campos de concentración, eran lugares, que tenían algunas finalidades, como mano de obra para industrias. Otros, eran o cumplían la función, que las enfermedades y el hambre y los malos tratos, fuesen matando a las personas, y luego existían los que se denominan campos de exterminio, que eran literalmente, las personas eran masacradas, cuando llegaban, al principio con métodos de fusilamiento, después, con el sistema de gas. Por tanto, invito a que las organizaciones especializadas, nos indiquen el número o cantidad de campos de concentración y de exterminio. Y desde luego no se confundan con los campos de prisioneros, que es una cosa distinta.

Pero también lo hagan, no solo en Centroeuropa, sino en otros lugares y continentes, durante el siglo veinte. Poner cifra a las realidades, es necesario para conocer el problema y la temática. Hayan nacido-surgido de unas banderas o de otras, y ciertamente, no se confundan campos de concentración o de extermino, con campos de prisioneros de guerra, que es otro concepto. Pero también sería conveniente cuántos campos de prisioneros existieron en Europa y en el resto del mundo en el siglo veinte.

– Si negamos, el bien y la bondad del ser humano, pero si negamos el mal y la maldad del ser humano, o de algunos seres humanos, o de algunos sistemas ideológicos o sociopolíticos, o en algunas circunstancias, estamos negando la realidad humana. Pero no solo la realidad, sino que podemos estar negando, no ser conscientes, que se podría repetir dicho fenómeno. Porque los individuos, no todos, pero muchos individuos no funcionan bien en sus cabezas, por decirlo, de alguna manera, y por otro lado, pueden existir ideologías, que permiten estos hechos, en determinadas circunstancias, y en tercer lugar, las sociedades pasan por enfermedades y crisis muy graves, o dicho de otro modo, coyunturas, que pueden terminar en esta situación.

Negar este hecho posible, este hecho sucedido, en el siglo veinte, porque no vamos a hablar, de los genocidios, aunque no existiese esa palabra de César en las Galias, de Gengis Khan, de Alejandro Magno en algunas ciudades-Estados.

Porque además, ustedes se imaginan, un Estado, que tuviese la tentación, de realizar una criba ideológica o cultural o religiosa o étnica, con los medios informativos e informáticos industriales, existentes hoy día, en todas las facetas de la realidad, primero, de información y de documentación, segundo, de análisis de esa información, tercero, de captación de personas, cuarto, de formas de aniquilamiento industriales existentes posibles.

Solo el pensarlo produce miedo-temor-terror, un escalofrío recorre la columna vertebral. Pero aún más miedo, produce, que aunque vivamos y existamos en Estados democráticos, basados en los Derechos Humanos y en la democracia, estos Estados pueden deteriorarse, y caer de forma democrática ostensiblemente, en formas de organización no democráticas. Además, sin contar, que al menos cien Estados actuales en el mundo no son democráticos, ni admiten todos los Derechos Humanos, o son muy livianamente democráticos.

– Hoy una ideología sociopolítica, no democrática en su esencia, debida a una razón u otra, que tomase el poder, aunque sea por las urnas o el sistema democrático, podría en aproximadamente, en menos de cuatro años, que es lo común o media de legislatura de la democracia en el mundo, podría en menos de ese tiempo, transformar el gobierno y el Estado, en una entidad de Derecho Democrática, en otra no democrática, porque hoy, aunque no lo creamos, se puede transformar el Gobierno y el Estado, en pocos meses, si se siguen unas normas y maneras y formas. Porque hoy, el poder del Estado, incluido el democrático es tan portentoso, tiene tanto poder, que es imposible detenerlo. Solamente en algunos Estados democráticos, que se producen un equilibrio de poder, entre los poderes de gobierno, los poderes del Estado, los poderes sociales, los poderes económicos, los poderes religiosos, etc. Solo en esos, y quizás, no haya más de cinco Estados en el mundo, que respondan a eso, quizás, podrían detener un fenómeno como el que estamos analizando…

¡Y ojo, y esa ideología no democrática, no tendría que en las urnas, ser elegida o votada por mayoría absoluta, sino por mayoría simple, por ejemplo, el treinta por ciento de votos, y después, según como esté fragmentado el poder político en cada Estado o sociedad, llegar a acuerdos, con unas formaciones o con otras…!

– Lamento decirlo, hoy, el mundo, hablemos del mundo, y cada uno interprete como quiera y como pueda y como lo desee, parece que ha entrado en una vorágine de locura o semilocura. Se están dando una docena de grandes factores y variables, y parece que el mundo está alcanzando unas velocidades, unos extremismos-radicalismos-fundamentalismos, de un color o de otro, en unos lugares, de una manera, y en otros de otra, y parece que tanto la sociedad o parte de ella, debido a multitud de factores o variables, sean crisis económica, sean crisis de identidad, sean crisis sociales, sean crisis de valores morales correctos, sean crisis familiares, sean crisis políticas, sean crisis de todo tipo o aunando diversos tipos o formas o combinados, se están viendo, en el panorama mundial, en algunos territorios, incluso en Europa, incluso en el mundo occidental, síntomas-indicios-factores que son enormemente preocupantes… Y a veces, las enfermedades, se ralentizan o se cronifican o se curan, pero otras veces, se agravan más. Las enfermedades sean biológicas o psicológicas o sociales o económicas o políticas o morales o espirituales individuales o colectivas.

2. Quisiera con este pequeño artículo, honrar, con mis modestas palabras, a todos los millones, porque han sido millones de personas, los que a lo largo de siglos y milenios han muerto, por lo que hoy, denominamos genocidios u holocaustos. Quisiera honrar a las personas que en el siglo veinte, han muerto, y han fallecido, y han sufrido, por este fenómeno en el siglo veinte, en un lugar del mundo o en otro. Creo que si recordamos estos hechos, puede que no olvidemos, que el hombre, o parte de nosotros, puede ser capaz de hacer esto, incluso quizás usted mismo, o yo mismo, por tanto, hay que recordarlo, para que no se vuelva a repetir. No he dicho lo suficiente, porque mil quinientas palabras, no da para mucho, pero algo es.

http://soliloquios.blogia.com © jmm caminero

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