Cristóbal Valladolid

Buenismo

Buenismo
Cristóbal Valladolid. PD

Aunque no lo parezca, se ha dado una curiosa noticia que yo considero importante porque define una revolución cultural que se viene produciendo en nuestra sociedad: la cultura del buenismo.

Aunque Zapatero ya no está, la cosa continua:

Un entrenador de alevines despedido por ganar de 25 a 0

Desde el club aseguran que lo despidieron porque animó a sus chavales a marcar más goles para así humillar a los chicos del equipo contrario: «Nosotros educamos valores como el respeto al equipo contrario y esa actitud no la podemos permitir«.

No explica muy bien el personaje educador, cual debiera haber sido la actitud respetuosa de los jugadores vencedores: ¿no tirar a gol?, ¿dejarse quitar la pelota?, ¿dar pases hacia atrás? ¿dejarse marcar unos cuantos goles?

Si tenemos en cuenta que el futbol es un juego competitivo que consiste en ver quien mete más goles, entonces abstenerse de meterlos es falsear el objeto del juego, en definitiva, una corrupción, ¿son esos los valores que deben inculcarse?, además, ¿es eso respeto al equipo contrario?, o más bien un humillante paripé.

Además, en este caso, la palabra humillación, es una especie de metáfora; perder aunque sea abultadamente, no es una humillación, se trata de un deporte, unos ganan y otros pierden, como siempre se ha dicho, lo importante es participar; si se pierde de mucho, no hay que avergonzarse porque el contrario sea tan superior.

Y si verdaderamente fuera una humillación, ¿Qué pasa?; tratándose de niños, seguramente se sentirán humillados bastantes veces en el curso de su vida, y una pequeña humillación es buena pues les permite desarrollar el sentido de la vergüenza, uno de los mecanismos que ayudan a no volver a sufrirlas, aprender a proteger el ego, su amor propio, su personalidad.

La verdad, el » buenismo» se está trasladando a todas las áreas de nuestra sociedad, en educación no se puede humillar a quien suspende y hay que dejarle pasar al curso siguiente y finalmente, darle un título que no se merece. Una corrupción del sistema educativo que devalúa el título de quienes selo han ganado.

A la gente se la respeta dándole lo que se merece, por mucho que cambien las reglas sociales, siempre habrá gente más lista que otra, o más trabajadora que otra, o que controle mejor el balón, no somos iguales, podemos cambiar las reglas sociales pero no a base devaluar a los mejores, sino enseñando a la gente a luchar, para que los rezagados estén a la menor distancia posible, sin frenar al grupo de cabeza.

Además, quien no sirve para una cosa, sirve para otra y eso es lo que hay que descubrir en cada niño
.
Parece ser que la gente que nos quiere liderar, confunde el derecho a un trato igual con que todos sean iguales, y esto no va a ocurrir, si fuéramos todos iguales, no seríamos hombres (palabra genérica que incluye a las mujeres), seríamos borregos.

Por suerte, eso no lo van a conseguir, porque no es posible.

No es broma

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