Luis Ventoso

Pedro Sánchez II o el infinito rencor que hundirá al PSOE

Pedro Sánchez II o el infinito rencor que hundirá al PSOE
Luis Ventoso, Director Adjunto ABC.

SÁNCHEZ 2. El título suena a película castiza de serie B, una de Paul Naschy, o de Amando de Ossorio.

Una de zombis, de aquellas que solo servían para escapar de la canícula en las horas más crudas de la tarde, allá en el gallinero juguetón de la sesión continua de un cine de pueblo de los setenta. Sánchez 2 ya está aquí.

Ha vuelto, con su aire chuletilla y perdonavidas. También con su mortificante pataleta: quiero ser presidente sin ganar las elecciones, porque me ha dado el punto. Entretendremos el verano -y el otoño, y el invierno…- con la infinita plomada de un ególatra que conducirá al PSOE a la cuneta donde yace el socialismo francés, que también pasó por el sagaz «giro a la izquierda». Sánchez 2, El Podemizado, viene fuerte.

Este 21 de junio de 2017 anunció que modifica la postura del PSOE y se opondrá al tratado de libre comercio entre la UE y Canadá, un enorme revulsivo económico. En Bruselas y Ottawa están temblando…

Los treinta grados perennes de este junio resultan plomizos. Pero casi los supera nuestro contumaz Sánchez. Sobredosis de clichés gastados, a lo Barrio Sésamo del progresismo.

Ausencia de proyecto económico. Delirios metafísicos y felones con su país, como la «nación de naciones» (cualquier día, en una metamorfosis a lo Kafka, temo despertarme transmutado en un «periodista de periodistas», con mi mano izquierda independizándose del resto de mi anatomía para escribir panegíricos de Raúl en el Granma).

El único programa de Sánchez: asco patológico a Rajoy y sed de vendetta, porque lo goleó dos veces (la última vez se quedó a 52 escaños, tras empeorar su resultado anterior, que era ya de dimisión inmediata).

Claro que existen argumentos para una crítica elaborada al Gobierno. Su lacerante olvido de las clases medias. La ausencia de políticas decididas de ayuda a las familias para revertir nuestro pavoroso horizonte demográfico.

Su modelo fiscal, que poco más liberal es que el de Jeremy Corbyn, pues ni creciendo España al 3,5% asumen una bajada de impuestos que ponga nuestro dinero en nuestros bolsillos. Un estoicismo a lo don Tancredo ante el golpismo separatista, que puede acabar mal.

Un ministro de Hacienda que ahí sigue, tras ser gravísimamente desautorizado por una sentencia del TC. La corrupción (aunque ahí el PSOE y UGT también pueden impartir un máster).

Pero Sánchez no encara nada de eso con propuestas alternativas bien articuladas, con sentido de Estado y altura de miras. Su único plan es lanzarse a plagiar las malas mañas del alumno más torpe y tramposo de la clase: Podemos.

Como las matemáticas más bien le resbalan, Sánchez 2 se siente inmensamente refrendado porque ha ganado las primarias del PSOE. Votaron en ellas 148.937 personas.

En las últimas generales lo hicieron 24 millones de españoles. Madrid es una ciudad de tres millones de vecinos. Sánchez ganó allí sus gloriosas primarias con 6.200 votos. Esa es la representatividad real de una victoria que le ha llevado a levitar sobre nuestras cabezas.

Las primarias no prueban nada, Pedriño. Si te alías con Podemos, si no tienes ideas y encima caes mal, tu próximo papel estelar queda claro: «Sánchez 3». O «El retorno de la gran toña».

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