Santiago López Castillo

La Reprobación

La Reprobación
Santiago López Castillo. PD

Si alguien de la derecha se mete un dedo en la nariz, reprobación. Si en el culo, reprobación. Si se toca las partes pudendas, reprobación. Lo mejor, y lo menos engorroso es que las hordas antisistema echen a palos al PP y se da por concluida la escenografía.

Estaba claro que antes o después -con el egocéntrico o sin él- a Rajoy y a su partido le iban a dar más palos que a una estera. Se insulta, se blasfema, se bufa… y la presidenta del Congreso, que de ministra me pareció competente, mira para otro lado, regaña de forma monjil al bárbaro Rufián, el tardo parlamentario de Ezquerra, llamándole al ministro del Interior «miserable».

Sí, existe un reglamento en el Congreso igual que lo hay en el Senado. Pero no se aplica. El PP, que rige hipotéticamente las dos cámaras, lo conoce de sobra mas se retrae por su lerdo complejo ante la izquierda, no sea que le llamen facha; que se lo siguen llamando pese a sus virajes socialdemócratas y por siempre. Que los mozos de Escuadra desobedecen las normas del Mº del Interior, pues el Gobierno manda una carta al Constitucional-correccional con Cataluña al fondo y ya se le están llamando a Rajoy y a sus huestes el gobierno del correo expreso. (Por cierto, cómo está de mondo y lirondo Jordi Jané al frente de la Gobernación catalana, él, que fue diputado tirillas en Cortes por Convergencia, y es que la mamandurria te ceba como a un cenutrio).

Y mientras la oposición y sus cuates no cesan de practicar el «cordón sanitario», dos prendas de Podemos, los que fagocitarán al PSOE, loco por la música y por llegar a la Moncloa, prevarican los faltones podemitas Celia Mayer y Sánchez Mato y aun imputados por el juez se pasan las normas de su código ético por el arco del triunfo y no dimiten ni con agua hirviendo. Con lo fresquito que está el Congreso con el aire acondicionado.

En fin, que nos vamos a pasar lo que queda de legislatura con dimisiones, mociones de censura, reprobaciones y cuantiosas pedorreces damasquinadas. La izquierda sólo habla en primera persona, el ego que blande Pedro Sánchez mejor que nadie. Que tira por tierra acuerdos en favor de España, como el Tratado de Libre Comercio con Canadá, en el que está toda Europa, porque se cree que es un acto de los capitalistas. Ahora se entiende por qué a este zurupeto socialista le dieron el título de doctor en Económicas y es que el socialismo siempre ha estado en favor de los suyos en las universidades con regla y cartabón. Es lo que ellos llaman la educación libre de enseñanza. Enchufismo en grado sumo.

Mientras tanto, seguirán con la cantinela de PP corrupto y el PSOE tiene no pocos miembros imputados y el líder de las Juventudes Socialistas alicantinas condenado por pederasta. Buena culpa de ello la tiene una prensa dócil y servil que va de progre y de tiralevitas. La 4ª, la 5º y la sexta. Mambo. Sin contar con esa pandilla de sectarias que encabezan Julia Otero y Ana Pastor, la que se las da de periodista.

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