Víctor Entrialgo de Castro

Vivir en el Estado o vivir del Estado

Vivir en el Estado o vivir del Estado
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

La mayoria de los ciudadanos españoles vivimos en el Estado, cada uno en su afán. No tenemos tiempo para quejarnos de que nos tira de sisa o irnos todas las semanas de referendum. Esa mayoría contribuye con su esfuerzo en donde le toca, para que el Estado exista.

De entre esa mayoría, un grupo importante contribuye con su mayor o menor trabajo en las Administraciones públicas para que el Estado funcione, y se acaba de anunciar la mayor oferta de empleo público cuando lo que es urgente es la ordenación y el redimensionamiento de las desproporcionadas Administraciones públicas.

Pero otro grupo, mayor de lo deseable, vive del Estado y, paradójicamente, todo lo que obtiene del Estado se lo gasta en intentar destruirlo. Y por si fuera poco, hacen alarde de ello, como la fiera que muerde la mano de quien le da de comer.

Gente así quiere saltarse la Constitución a las bravas, repetir con una ignorancia supina lo peor de nuestra historia, negar una calle a Miguel Angel Blanco o hacer un economato en la catedral en Barcelona. No creo en una generación imbécil o descerebrada, porque hay jóvenes extraordinarios y con valores como nunca antes, sino en unas cuantas moscas cojoneras e hijos de papá que con su narcisismo disparado son capaces de incendiar la Nación como Nerón.

Aunque la personalidad tiene indudablemente bases genéticas en su inapelable sorteo, los humanos en nuestra esencial paradoja constituyente somos lo que vemos y vemos lo que somos.

Somos lo que vemos porque lo que hemos visto nos ha conformado. Pero al mismo tiempo vemos lo que somos, porque la vida ha moldeado nuestra mente. Igual que nuestra mente a medida que vive va cartografíando el mundo que va descubriendo, esa recreación del mundo que vamos haciendo a medida que vamos viviendo, esa autopoiesis enunciada por la Teoría Santiago de los biólogos Varela y Maturana en 1972.

Pero siendo paradójicos los humanos, hay unos más paradójicos que otros. Cartografias como las de los separatistas Mas, Junqueras y Puigdemont, resultan realmente indescifrables. No sé que han visto antes estos Nerones rampantes separatistas y Podemitas pero seguro cosas muy extrañas si nos guiamos por sus incitaciones provocadoras y extremadamente imprudentes, que está distrayendo a la Nación de los asuntos importantes poniéndola en atolladeros peligrosos y estúpidos como los que nos aguardan.

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