Ramón Pérez-Maura

El ‘Séptimo de Caballería’ en el yate de Cristiano Ronaldo

Ya se empezó con la gran Lola Flores en tiempos de Carlos Solchaga y no hemos alterado la práctica ni un ápice

El 'Séptimo de Caballería' en el yate de Cristiano Ronaldo
Ramón Pérez-Maura. PO

DISFRUTO ignorando todo lo que tiene que ver con el fútbol, la Liga, sus grandes equipos y la rivalidad entre ellos. Mi interés balompédico se limita a mirar cada lunes el resultado del Racing de Santander, que este año no ha conseguido subir a segunda división.

Las vacaciones de las estrellas del fútbol me interesan todavía menos que sus andanzas en los estadios. Pero la negación de los derechos más básicos de cualquier persona me importa bastante. Y esto en España y a manos del Ministerio de Hacienda empieza a ocurrir con inusitada frecuencia.

A mí me parece perfecto que Hacienda reclame a Cristiano Ronaldo todos los millones de euros que haya podido distraer con los artificios fiscales que sea. Ni siquiera voy a entrar en si ha habido cambio de criterio sobre la fiscalidad de ciertas figuras profesionales, como ha ocurrido en otros sectores.

Lo que es intolerable es que este señor y su familia y amigos estén de vacaciones en un barco alquilado y la Agencia de Aduanas -que depende de la Agencia Tributaria, que depende del ministro de Hacienda, don Cristóbal Ricardo Montoro Romero- asalte el barco mientras están disfrutando de las aguas de Formentera.

El objetivo era hacer un control del uso del barco con vistas a comprobar si tiene que pagar el impuesto de matriculación o no. Dado que el barco no es propiedad de quienes lo están disfrutando, ¿por qué tienen que soportar el asalto del Séptimo de Caballería antes las cámaras de los reporteros?

Porque el verdadero objetivo es usar al famoso de turno como reclamo. Ya se empezó con la gran Lola Flores en tiempos de Carlos Solchaga y no hemos alterado la práctica ni un ápice.

Como santanderino que soy y aficionado al mar he sufrido varias veces el abordaje de una patrullera de la Comandancia de Marina o de la Guardia Civil para comprobar las medidas de seguridad del barco: bengalas, chalecos salvavidas, incluso recuerdo que hace años era obligatorio llevar abordo un caldero metálico con la palabra fuego escrita en negro. Esos eran abordajes de seguridad y aunque molesten, están más que justificados. Lo de Ronaldo ha sido un abordaje fiscal.

Entendería que la Agencia de Aduanas buscara drogas o alcohol de contrabando. Pero no. Iban a comprobar si el barco estaba siendo usado por inquilinos, lo que exime a la empresa propietaria del pago del impuesto de matriculación. Pero sucede que no es necesario hacer esa comprobación al asalto.

Para eso no hace falta ni salir de puerto. Porque la empresa arrendataria está obligada a informar a la Capitanía del puerto de atraque de quién tiene el barco alquilado. Y figúrense ustedes la gasolina que se ahorraría Aduanas si enviara a un agente a Capitanía en un ciclomotor y cotejara todos los barcos alquilados. Quizá no tendría ni que salir de puerto.

Claro que el saber que esa información está en manos de las autoridades de Capitanía me hace sospechar que alguien supo así con toda seguridad en qué barco estaba Ronaldo y pudo mandar las lanchas de la Agencia de Aduanas directamente a él para salir en la foto. Yendo directos también se ahorra mucha gasolina.

Y yo me pregunto, ¿por qué para asaltar el barco de veraneo de Cristiano Ronaldo hay tanto despliegue mientras que para averiguar los pagos y contratos del Teatro Nacional de Cataluña y Junts pel Sí se envía a unos guardias civiles de paisano? No vaya a ser que los vea alguien…

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