Sergio de Fuente Garrido

El acoso escolar: una conexión con la educación

El acoso escolar: una conexión con la educación
Ciencia, educación, saber, cultura, lenguaje. PD

¿Cuál fue tu experiencia en la escuela privada?, ¿crees que se produce más acoso escolar en los centros privados que en los públicos? ¿cómo y en qué notaste el cambio de un centro privado a uno público? Estas son algunas de las preguntas que me han planteado algunas personas que querían saber e informarse sobre el acoso escolar, conociendo mi experiencia con este contratiempo.

Primeramente me gustaría manifestar, que mi transición del centro privado al público no fue a bien hasta aproximadamente mi segundo año de estancia en el mismo; ya que el primer año lo pase muy mal por el cambio de centro, por mis nuevos compañeros a los que todavía no conocía bien, y por mi incomoda experiencia con una persona a la que me vi obligado a demandar para que dejara de molestarme.

Cuatro años después y tras haber cambiado de nuevo de instituto por voluntad propia, no he vuelto a sufrir ningún tipo de hostigamiento; es más he conocido a grandes personas que son muy importantes en mi vida, mis verdaderos amigos.

Si soy sincero, he de decir que no extraño nada ni a nadie que haya conocido durante mis casi doce años de estancia en la escuela privada; únicamente a una compañera que comprendía como me sentía, ya que ella normalmente también sufría acoso y exclusión por parte de nuestros compañeros de aquel entonces; y a dos profesoras con las que compartía mi pasión por el aprendizaje del inglés y el francés, y con las que hoy día sigo teniendo contacto.

Bien recibido, fue aquel día en el que mi madre, por determinadas circunstancias, decidió cambiarme a un centro escolar púbico. Esto me causó una gran alegría, ya que sabía que las cosas por fin iban a cambiar y que iba a hacer nuevas amistades, a pesar del percance que tendría un tiempo más tarde.

Llegada la hora, aún recuerdo lo que sentí en el primer momento; el miedo y el deseo se apoderaron de mí, una sensación de avenencia se apreciaba en el ambiente, todas las miradas estaban puestas en mí. Terminadas las clases, mis compañeros se acercaron a mí, me preguntaron mi nombre, quién era, me pidieron mi número de teléfono, y con el tiempo me integraron en un grupo; por fin me sentía feliz, entre gente como yo, ya no estaba excluido, ya dejaba de ser un bicho raro.

Los docentes, al igual que los estudiantes eran más abiertos, más polifacéticos, y con grandes experiencias y enseñanzas que mostrar e inculcar a sus alumnos. Algo en lo que coinciden los docentes de los centros privados y los públicos, es que cuando se produce algún caso de acoso escolar todos prefieren mirar hacia otro lado, como si nada aconteciera con ellos.

Para mi suerte, en la escuela pública solo tuve que lidiar con un problema de acoso escolar, que tiempo más tarde acabaría solucionándose.
Este es por su puesto un escrito basado en mi experiencia, y no es ni mucho menos una afrenta contra la escuela privada.

Cada persona es un mundo, y por ello no debemos generalizar. Que el bullying se produzca o no, depende siempre de un factor muy importante; que es la educación que los jóvenes reciben de sus padres o tutores, y que en la mayoría de estos casos es nula.

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