Santiago López Castillo

Cataluña: cáncer de piel

Cataluña: cáncer de piel
Pablo Iglesias con Ada Colau. EP

Por si fuera poco, tras los ataques terroristas, Cataluña ha cogido tal insolación que padece un cáncer de piel (puede que la metáfora no sea muy acertada, en cuyo caso pido disculpas, pero la realidad resulta aun más lacerante). Mas a lo que voy: a estos febriles independentistas sólo les ha faltado decir que el atentado los llevó a cabo el «Estado español», como gustan llamar los traidores de la patria para no pronunciar la palabra España; bueno, por lo menos lo han insinuado por acción u omisión. Resulta sangrante para los que amamos la región que los demás españoles, que somos todos -menos los podemitas y activistas filo-terroristas- hayamos sido considerados cuasi cooperantes del terror.

Seguir estableciendo la puta independencia (sólo está en el cacumen de los descerebrados) entre Madrid y Barcelona es para tirarse un pedo y salir corriendo. Que haya rivalidad entre el Real Madrid y el Barça, vale; ha existido desde que los blancos son blancos y los azulgranas blau granas, club que ostenta el mayor número de copas del Generalísimo entregadas por el dictador, como dicen ellos, con dos cojones. Pero extender la rivalidad a la convivencia entre los pueblos me resulta ruin, miserable, caótico. Hacer estos distingos me retrotrae a la guerra civil. Rojos y azules, cobardes y traidores. Una vez más, estos estadistas de pacotilla han vuelto a escribir una página de aldeanismo. Ya me lo comentó Josep Pla durante mis veranos por la Costa Brava. Él siempre iba vestido de payés, descorbatado y con los picos de la camisa subidos al cielo como pararrayos.

De modo que los mossos nos han liberado de la peste, han detenido a los asesinos y seguirán dando acogida a los moritos y Alá con su espíritu. Y, encima, los memocráticos de la sexta, cadena de televisión, hostigando al personal y preguntando a sus lacayos de izquierda si los españoles somos xenófobos. Yo, mire, sí, especialmente de los gilipollas y asesinos.

  • – ¿Incluido el Papa Francisco?
  • – Estoy en ello.

Dígase lo que se diga, Cataluña y las Vascongadas fueron las regiones más favorecidas por Franco, mientras otras se comían las velas de sus mocos. Los archivos de Efe están repletos de fotografías saludando, brazo en alto, la entrada de las tropas del Caudillo en ambas comunidades. Ítem más: el genial Anson hizo una portada de «ABC» (años 70) en la que se veía a un guardia civil salvando de una riada a un vasco con txapela y todo, incluido el miedo. Joder con los bravos gudaris que se iban por las patillas abajo.

Hoy, los nuevos pobladores de estas comunidades que han castrado impunemente su historia, y «el Ebro nace en tierras extrañas»…, son okupas que fuman porros de serrín aromatizados con goma arábiga y florecitas secas de matalahúga. Joder, qué pedo.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído