Santiago López Castillo

Los revisionistas

Los revisionistas
Política, políticos, partidos. FD

El Valencia -allá por los 60- tuvo un defensa que se llamaba Mangriñán y que no dejaba a los delanteros dar una a derechas. Cuando tuvo que jugar contra el Madrid, a Di Stéfano le «secó» literalmente; no vio el balón en todo el partido. De esta naturaleza es Ciudadanos, que están al quite y a las tajadas. El partido del Niño de la Bola se pasa la vida enmendando la plana a su socio de derechas. Y el PP, a callar que para eso le mantienen igual que a una puta en ayunas. Me cuentan que Cristina Cifuentes, la mandamás de la asamblea de Madrid, está hasta los pelos y la cola de caballo se le va poniendo cola de Podemos.

Al más mínimo fallo en la cosa pública, saltan como hienas. Como diciendo aquí estoy yo para enmendaros la plana. Amigo Girauta: ¿quién te vio contra el PSOE y cómo hostigas al Partido Popular? La política tiene no poco de paripé y de falsas intenciones. Que fue una bufonada la manifestación -y lo fue, sin remisión, por el independentismo nostálgico-, pues ya tenemos en acción a los chicos de Rivera que, hay que reconocer, le echan más huevos a las situaciones que Rajoy. Pero al Gobierno hay que dejarle gobernar sin acosarle ni enmendarle constantemente la plana. El gobernante ha de fajarse ante la adversidad y demostrar sus reales si los hubiere. No me gustan los recurrentes que a la menor adversidad decretan un referéndum como pasa en Francia o Inglaterra, y no digamos los catalinos que están locos por el voto popular para luego manipularlo. V. gr.: el atentado de Cataluña, miserables.

Falta coraje y sobra prepotencia de donde no la hay. Ya están los de «ciudadanos» con que hay que regular mejor la seguridad entre las comunidades. Y usted lo diría de esta otra manera: hay que respetar las órdenes competenciales en el territorio nacional. No es lo mismo ser un guripa municipal que un servidor del Estado, llámese policía nacional o guardia civil (véase la ley orgánica sobre funciones y estatutos de los miembros de la Seguridad del Estado, art. 104 de las Constitución). Más que revisar, habría que aplicar el reglamento. Pero España es jauja. Donde el personal se puede ciscar en el Jefe del Estado y en su puta madre y no pasa nada. Donde se pueden quemar las banderas nacionales y no pasa res. Donde se puede golpear el cráneo de un policía y encima el agresor se es condecorado por las corporaciones podemitas, paladines de la «okupación» y la anarquía sin límites.

Ah, y no saquen al Ejército porque se encabronará la locutora gordita de la COPE que se está sacando el carné de progre.

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