Quedan exactamente 28 días para el aquelarre en Cataluña

¿Sabe alguien qué coño planea Rajoy para frenar a los independentistas el 1-O?

El presidente del Gobierno habla de defender la democracia, la Constitución y la autonomía como quien canta el tema en una oposición

¿Sabe alguien qué coño planea Rajoy para frenar a los independentistas el 1-O?
Mariano Rajoy, líder del PP y presidente del Gobierno de España. PD

Rajoy le ha dicho a su partido que corren el riesgo de ser prescindibles porque ya no hay crisis económica que arreglar

«Está en sus manos».

La frase es de Rajoy, el presidente de la larga espera. Volvió a repetir lo mismo que durante los últimos meses, o mejor dicho años:

«Lo que pueda pasar en las próximas fechas está en sus manos».

Pero claro, en las de Generalitat de Cataluña, es decir, siguiendo la lógica de Rajoy, donde siempre.

Como subraya Juan Pablo Colmenarejo en ‘ABC‘ este 3 de septiembre de 2017 y a exacntamente 28 días d ela fecha marcada por los independentistas en el calendario para montar su referéndum ilegal, en esta ocasión la respuesta debería estar más que preparada, ya veremos, no como ocurrió el 9-N de 2014 cuando Mas engañó al Gobierno hasta el último instante.

Cuando se dieron cuenta de la jugada, ya era tarde y, en realidad, no hubo nada a efectos legales, aunque sí políticos. Ahora no habrá ni lo uno ni lo otro.

Rajoy habla de defender la democracia, la Constitución y la autonomía como quien canta el tema en una oposición.

Espera una y otra vez la rectificación de última hora. No la va a haber porque aquí ya se está pensando en el día después de un referéndum que traerá un ramillete de inhabilitaciones, o algo más, y alguna medida excepcional ordenada por un juez o quién sabe in extremis por un decreto de urgencia del Consejo de Ministros que le recuerde al mayor Trapero lo que tiene que hacer ese día con sus guardias.

Rajoy espera y desespera, por supuesto a los demás. La cuestión es si una actuación preventiva apaga o enciende. Tampoco está claro que la reacción a la acción calme, pero desde luego si se llega a ella es porque no ha habido más remedio.

Rajoy busca una justificación para sus actos que no le hipoteque futuras decisiones respecto a cómo encontrar una ventana abierta en lo que ahora mismo es un callejón sin salida.

Su intervención en la reunión de parlamentarios del PP no dejó dudas a su intención de seguir, aunque de cómo se resuelva el drama político del 1 de octubre depende todo lo demás, incluido su futuro.

El presidente quiere seguir, mirándose en el espejo de la canciller Merkel, que va a por un cuarto mandato que ni siquiera cuestiona Albert Rivera.

Tras iniciar el curso político desgastando a la oposición en un debate sobre lo ya sabido sobre corrupción, tanto en el Congreso como en los juzgados y tribunales, Rajoy le ha dicho a su partido que corren el riesgo de ser prescindibles porque ya no hay crisis económica que arreglar.

Es decir, deben convencer a los españoles para que les voten cuando las cosas van bien. No es poca cosa, visto el panorama.

Con los restos del intento de secesión, el golpe de estado permanente del independentismo, van a jugar las izquierdas, que diría Sánchez de las derechas, para sumar después e ir a por la censura al presidente.

Rajoy les está ya esperando. Está claro que a veces lo más difícil es no hacer nada. En política es un hecho y con Rajoy un arte desesperante, salvo que se mire para atrás y se piense en lo que hubiera ocurrido con otra forma de medir el tiempo.

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