Rafael López Charques

Medalla a la tortilla española

Medalla a la tortilla española
Tortilla de patata

Faltan 26 días para el ya celebre1-O y la incógnita se mantiene en pie. ¿Habrá referéndum, consulta, recogida de opiniones, etc.?

Estimo que si, dados los antecedentes. El gobierno dice que tiene una estrategia para impedirlo, cuyo primer punto es no revelarla; esto es lógico y razonable, pero recordemos aquel 9 de noviembre.

Hemos llegado a un punto en que ya no hay lugar para las buenas palabras.

La responsabilidad total de la situación es de los dos principales partidos, independientemente de que en estos momentos, uno deba ser el que tome las decisiones, apoyado lealmente por el otro.

Desde el comienzo de la democracia, cuando uno de ellos solo logró una minoría mayoritaria, se echó en brazos de los ahora independentistas a cambio de lo que fuese, porque el otro, desde su posición de segunda fuerza, en vez de ayudar a gobernar, se dedicó a poner todas las zancadillas que podía.

Por otra parte, la posible aprobación de la «Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república», dado su contenido, será un acto delictivo, un flagrante delito, cuya calificación definitiva, sedición, traición, golpe de estado, etc., supongo que dependerá en parte, de cómo se lleve a cabo.

¿Qué hacer en esa situación? Muy sencillo. Supongamos que las fuerzas de seguridad descubren a un ciudadano en el momento que está cometiendo un acto delictivo, en flagrante delito, ¿qué hacen?, lo llevan detenido al calabozo y dan parte al juez. Si la justicia es igual para todos, es lo que hay que hacer. En otras palabras, las fuerzas de seguridad deberán detener, ¡pero ya! a todos los que de una manera u otra hayan colaborado en la elaboración y aprobación de tal ley, por flagrante delito. Nada de denunciar y esperar a lo que diga un tribunal. ¡Igualdad para todos!

Ningún país democrático permitiría que unos independentistas, como aquí los catalanes, llegasen hasta donde estos han llegado. ¿A que se tiene miedo? ¿A que pase «algo»? Una cosa es indudable, o se les sigue dejando hacer lo que quieran, o cuanto más se tarde en pararles, más grave será lo que «pueda pasar», y la responsabilidad, digamos las cosas claras, será del gobierno por dejadez de sus obligaciones.

¿Qué los secesionistas se hacen los mártires? Cuando se cansen ya pararán. Llevan tiempo haciéndoselo mientras España paga sus dispendios. Además es fácil ser mártir sentado en la poltrona del despacho, pero supongo que muy distinto e incomodo serlo detrás de las rejas de una celda.

No nos dejemos engañar, todo el cacareo independentista es la lógica consecuencia de que hacen lo que quieren, cuando quieren y como quieren, porque quienes deberían plantarles cara y pararles, dados sus puestos y responsabilidades, estando facultados y obligados para ello por la ley, apoyados por la gran mayoría de los españoles, y en nombre de todos ellos, lo hagan. Siento decirlo, pero es la verdad.

Dados los hechos, no me queda más remedio que apoyar y recomendar que apoyen, la propuesta que me llegó, desde círculos españoles del país más pacífico y civilizado de Europa, «Propongo la medalla del Congreso a la tortilla española: Es lo único que nos queda con huevos».

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