Jaime González

Pedro Sánchez: «España o yo»

Durante décadas, el PSOE vendió la idea de que «España soy yo»

Pedro Sánchez: "España o yo"
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. PD

La obsesión de Pedro Sánchez por alcanzar el poder le lleva a contar naciones dentro de España como si fueran ovejas en una noche de insomnio

La ausencia de una idea de España en el socialismo no es algo reciente, sino que su ambigüedad ante la cuestión nacional es previa a la llegada al poder de Felipe González en 1982.

El partido que surgió del Congreso de Suresnes en 1974 defendió «el derecho de autodeterminación de las nacionalidades que integran el Estado español», si bien abdicó de sus tesis en cuanto alcanzó el gobierno. Contra Franco, todo valía. Pecados de juventud.

Durante la etapa de las mayorías absolutas de Felipe González, la idea de que el PSOE era el único partido capaz de vertebrar España le funcionó a la perfección, pero en cuanto las urnas empezaron a darle la espalda las contradicciones que antes le sirvieron de coartada mostraron con total crudeza su desnudez ideológica.

La falta de conciencia nacional del PSOE le colocó en un laberinto, por mucho que Zapatero tratara de encontrar la puerta de salida defendiendo el carácter polisémico de nación para satisfacer a sus socios de gobierno nacionalistas.

Lejos de salir airoso, situó a su partido en una encrucijada de dimensiones colosales. Sin una idea de España definida, Zapatero creyó encontrar la solución al problema: aislar al centro derecha sumando fuerzas con todos aquellos partidos nacionalistas capaces de colaborar en su delirante estrategia de exclusión del PP.

Ese fue el punto de inflexión que aprovechó el independentismo catalán para sentar las bases de su proyecto de ruptura constitucional.

Ahora le ha tocado el turno a Pedro Sánchez, cuya obsesión por alcanzar el poder le lleva a contar naciones dentro de España como si fueran ovejas en una noche de insomnio.

Una, dos tres… tantas como territorios, una visión surrealista que es fruto de esa orfandad de pensamiento que ha obligado al socialismo a reinventar España como si fuera un panaché de verduras.

En esas estamos. Con el soberanismo apostado detrás de la puerta, dispuesto a cruzar la línea. Durante décadas, el PSOE vendió la idea de que «España soy yo».

Ahora se enfrenta a un dilema crucial: España o yo.

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