Víctor Entrialgo

Actos y no palabras

Actos y no palabras
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España. LM

Los españoles piden actos y no sólo palabras. Piden la intervención de todos los poderes, ejecutivo, legislativo y no sólo el judicial y el Tribunal Constitucional. Piden actuaciones ágiles. Autoridad política.

Entre ellas, la eventual aplicación de la Ley de seguridad nacional y el 155 de la Constitución. Los separatistas van rápido. El Estado debe ir más. Ha tenido tiempo de sobra para prepararlo y es importante fijar un precedente para semejantes agravios, para semejantes afrentas.

Violar la constitución no puede salir gratis. Los españoles tienen que ver rápido la derrota la vulneración flagrante, y no cualquier vulneración, de nuestra Constitución. Ante un agravio y un desprecio del resto de la Nación y el Estado sin precedentes, la respuesta también tendrá que ser sin precedentes.

El Gobierno ha suspendido el referéndum, impugnado la «trastornoreidad», trastorno separatista, y ha promovido un incidente de ejecución de Sentencia ante el Tribunal Constitucional. Resulta anacrónica la lentitud de los instrumentos del Estado frente a sus enemigos. Y absurdo que haya que pedir que se ejecuten las Sentencias de cualquier tribunal y éstas no se ejecuten sin más.

Los españoles no sólo piden la intervención de urnas y papeletas. Los españoles piden también la detención de los autores de un delito flagrante y las consecuencias económicas sobre sus personas, pero sobre todo, sobre sus bienes, no ya por animadversión personal cin quien ha estado provocado durante años.

Sabe de sobra que ese es el medio idóneo de parar este coñazo insoportable, con los gravísimos daños y perjuicios de todo orden, incluídos los económicos, que están causando a toda la Nación.

Ante semejante delito fragrante, ante afrenta al Estado de tal naturaleza, no parece necesario aguardar los trámites de las querellas que va a presentar frente a Gobierno catalán y la Mesa del Parlamento, el Fiscal General del Estado.

En el mismo dia de la Asturias que inició la Reconquista, el Gobierno despliega sus instrumentos frente a «la invasión separatista.»

Somos todos españoles, catalanes y españoles. Lo mismo que nos indigna, nos rebela, nos emociona, al mismo tiempo nos pone.

Esa es nuestra historia, incluida la ominosa guerra civil, con un episodio catalán semejante del qu’e algunos no han aprendido nada, los toros, el fútbol o la política. Es evidente que Cataluña nos pone. Pero gastamos fuerzas y recursos inútiles.

Aquellos que muy ufanos y resueltos votaron en su dia «para castigar» la corrupción en España, casi acaban con España, si no fuera porque es fuerte. Que sepan, que en buena parte, son responsables de lo que está pasando.

La afrenta viene de parte de quien la puede hacer, la hace y la sustenta. El agravio puede venir de cualquier parte sin que afrente. El desafío de los separatistas a toda la Nación está reclamando la fortaleza del Estado de derecho. Pero de «Todo» el estado de derecho.

Hacer todo lo necesario, sin renunciar a nada, ha dicho el Sr. Rajoy, Presidente del Gobierno de España, porque lo está pidiendo la Nación. Sin renunciar a nada.

Víctor Entrialgo

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