Víctor Entrialgo de Castro

Me alegro de que me haga esa pregunta

Me alegro de que me haga esa pregunta
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Lo contrario de amar no es odiar. Lo contrario de amar es ignorar.
Cosa bien diferente son las consecuencias que pueden traer uno y otro.

El conjunto de los españoles no odia, como pretenden los separatistas, aguanta y padece la cansina sonsonia hasta el hartazgo y, de conformidad con su ordenamiento constitucional que se ha dado a si mismo y su norma suprema, se opone frontalmente a las pretensiones separatistas.

Puigdemont, que vive de okupa en TV3, ayer se dió un homenaje, uno de esos «me alegro de que me haga esta pregunta» en el que expuso lo que viene siendo «la paranoia trilera separatista».

Según él, España ha abandonado a Cataluña, supongo que refiriéndose a haberse olvidado durante mucho tiempo de los Pujol, el 3% o a la desaparición de Convergencia y de Unió, embargadas y condenadas por financiación ilegal.

Y además desde «el Estado» estamos todo el dia reclamando ¡ la Ley, La Ley ! como si eso fuera poco o en un Estado de derecho hubiese cosa mejor que hacer, pero que más allá de eso España no tiene proyecto para Cataluña. No citó en ese momento que sus dirigentes han conseguido deuda de 79.000 millones de euros, cuya condonación, no lo perdamos de vista, está en el horizonte de toda esta farsa.

Unos esperando a Más y los otros reservando a Junqueras un juego de trileros que preparan la bolita para darle siempre la vuelta al cubilete de la derrota, diciendo ayer que el dia despues se encontrará satisfecho incluso aunque gane el no, porque » lo importante es participar». Igual que Sanchez con los militantes, o Maduro con los suyos, esta gente se ha inventado un nuevo soberano constituyente que no es el pueblo sino «la gente», es decir la parte del pueblo que en cada momento deciden Ellos.

Numerosos alcaldes como los de Viella o Bossots en el Valle de Arán, con un lenguaje exquisito, le han dicho a Puigdemont que no pudieron contestar antes su requerimiento porque era fiesta, que las reformas que pretenda hacer las haga por sus cauces legales y que habiendo recibido notificación de la Resolución del Tribunal Contitucional acordando la Suspensión de la Llei 19/2017 y els Decrets 139 y 140/2017 i la Resolució del Parlament 807/XL, -o sea una Resolución que manifiestamente al Parlament le viene grande-, que las urnas se las meta por otros locales habilitados al efecto.

Porque queremos y no ignoramos a los catalanes, quisiera explicar a los empecinados separatistas que en esta discusión de familia aún no entienden por qué el resto de los españoles se opone a sus pretensiones como haría aquel a quien unos bandoleros pretendiesen, para quitarle la cartera, arrancarle un brazo que forma parte de su cuerpo desde tiempos inmemoriales.

Incluso, y esto es lo que no entienden los separatistas, que admitiendo incluso teóricamente el supuesto de que el brazo no fuese natural y hubiese sido implantado en el cuerpo de España hace mucho tiempo. Incluso en ese supuesto hipotético y falaz, ¿cómo no se va a resistirse aquel a quien pretenden arrancar de cuajo un brazo que lleva unido a su cuerpo desde hace siglos? y ello aunque, -pongamos por caso-, hubiese sido implantado artificialmente, como pretenden los separatistas, violentadores de la ley y de la historia.

Por eso, aprovechando esta oportunidad que me da la TV3, me alegro de que me haga esta pregunta que me permite explicar al Sr. Puigdemont y los secesionistas, que siempre se reivindican como víctimas incomprendidas, por qué no entienden sencillamente nuestro lema: «La ley y el brazo que pretenden amputar». Si entendieran eso no se extrañarían de nuestra resistencia. Ni odiamos ni ignoramos. Sentimos nuestro brazo como propio porque lleva unido a nosotros desde el principio.

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