Víctor Entrialgo de Castro

La democracia y sus enemigos

La democracia y sus enemigos
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

La democracia es una forma de gobierno, no una forma para procurar el desgobierno. Hacia tiempo que en España no habia tantos partidos y sectas empeñados en esto último.

Comprobamos cada dia que, en este pais, hay innumerables hombres-masa que no se sujetan a ninguna instancia, autoridad política superior como requisito para vivir en democracia y en un estado de derecho y conseguir así los fines que sólo una organización y una autoridad común pueden conseguir. Aquí cualquiera grita Viva Cartagena y forma un Cantón o una república. Aquí cualquiera cree que su pueblo es una nación y su aldea una galaxia.

Aqui cualquier rufián pone de manifiesto que el sistema electoral no funciona cuando permite que gente de este jaez llegue al parlamento para abrir su sucia boca y provocar a toda una Nación en la persona de su Presidente.

No cabe refugiarse en el aforamiento para insultar, mentir diciendo que los detenidos como resultado de actuaciones de un juzgado de Barcelona lo han sido por «sus ideas» y provocar al Presidente del Gobierno de España, sea quien sea, y de paso a todos los españoles. Personajes así merecerían no ya la inhabilitación sino la pena de destierro.

La democracia es forma de gobierno y forma de «elegir el gobierno» en el que el soberano es el pueblo, más el imperio de la ley. Parece que los separatistas no lo tienen muy claro.

Forcadell dice que respeta la soberanía de los municipios. Si los ciudadanos de Cataluña son soberanos y los municipios son soberanos, el pueblo español es ¿ Soberano de soberanos? o ¿Soberano fundador? Porque entre la nación de naciones de Sanchez y el soberano de soberanos, el que no es soberano es porque no quiere y España sería así pais de países y el Estado Nación más Nación y más Soberano de todos cuantos existen en el mundo mundial.

El caso es que, sea como fuere, y ténganlo o no claro los separatistas, la Soberania del pueblo español y la Unidad indisoluble de España sólo se pueden cambiar a través de la reforma constitucional. La idea de que uno puede empezar cualquier cosa desde cero, libre del pasado, o sin intervención de los demás, no puede estar más equivocada.

Hablando de enemigos de la sociedad abierta, el Lenin que anda por las televisiones disfrazado de abuelita, el mayor de los cínicos, en una situación de extrema gravedad para la tribu, en lugar de defender la organización, alimenta el desgobierno, procurando la división y cuestionando al jefe de la tribu en medio del asedio. Que los detenidos son «presos políticos» dice el mayor de los cínicos mientras traiciona a la comunidad con tal de ganar votos. Ensanchar la democracia lo llama. Segundo destierro.

El art 155 que está en la Constitución por algo, fia su aplicación a que se den las circunstancias. En este caso se dan todas. La única cuestión es reparar en que se trata de un problema de interpretación de normas. Las normas se interpretan de acuerdo, primero, con su tenor literal, el contexto y la realidad social en que han de ser aplicadas. Y su tenor literal dice, conviene repetirlo,

» Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, «podrá adoptar» las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.»

«Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de lasComunidades Autónomas.»

Las interpretaciones son múltiples pero la que ordena la ley es la literal y por tanto se trata simplemente de reparar en que la expresión «podrá», está recogida en él como «facultad» y no como «posibilidad» siempre que se cumplen las condiciones. Es en realidad una «autorización» constitucional que el constituyente da al Gobierno de la Nación para que pueda reaccionar ante problemas como el que nos ocupa.

Y yo me sigo preguntando. Esta gente que está todo el dia manifestándose, haciendo banderines, sentadas y pancartas ¿Cuando trabaja? ¿O será más bien que desde hace mucho tiempo cobra y vive de la protesta, de la algarada, de un Totum revolutum, de un Omnium cultural, Asamblea Nacional catalana y otras asociaciones que pagamos todos los españoles para que esta gente se dedique a destruir el Estado? ¿Quién paga ahora los 10 millones de papeletas incautadas y todo este tiempo en el que millones de sevidores públicos han sido y continúan siendo distraídos de asuntos más importantes para el interés general?

En el año 1945, en «la Sociedad abierta y sus enemigos», Karl Popper, explicaba cómo en el progreso democrático se pueden producir involuciones que son «guiadas» por la ingeniería social utópica de colectivos que difunden prejuicios, anatemas y falacias que, si se imponen, imposibilitan las reformas que conducen hacia mayores cotas de libertad y democracia.

Hacia tiempo que no habia en España tantos partidos y sectas empeñados en su desgobierno. Y lo peor es, decía, que ningún argumento racional tendrá un efecto racional sobre un hombre que no quiere adoptar una actitud racional.

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