Antonio Sánchez-Cervera

¿Aprueba que una Comunidad Autónoma pueda decidir su independencia de España?

¿Aprueba que una Comunidad Autónoma pueda decidir su independencia de España?
Antonio Sánchez Cervera.

Espanya, en romance catalán, es una agrupación de fincas con territorios determinados en los que, en muchos casos, nacen, habitan y mueren personas con sentimientos y tradiciones diferentes (Comunidades Autónomas), con un único dueño: los españoles.

Su contrato de propiedad (Constitución) no contiene cláusula alguna que permita la disgregación de cada finca individualmente considerada.

Exclusivamente, su propietario, puede decidir y autorizar la venta (Independencia) de uno de los terrenos que conforman la finca.

La independencia de Cataluña supone su previa cesión que ha de ser expresamente decidida y permitida (Referéndum Nacional) por el conjunto de los españoles con capacidad de voto. Cualquier otra opción (dialogada, negociada, pactada) que se entable sin el consentimiento manifiesto del pueblo español, se convertiría, sirva la analogía penalista, en un delito contra el patrimonio y contra el orden socioeconómico, rechazable y perseguido en el ámbito jurídico-político y en el orden judicial a nivel nacional e internacional.

Así pues, hagamos, por ahora, la singular Consulta

¿Aprueba que una Comunidad Autónoma pueda decidir su independencia de España?

SÍ, NO, PAPELETA EN BLANCO

Dependiendo del resultado final y teniendo en cuenta que se trata de una decisión política de especial trascendencia, lo que implica que ha de llevarse a cabo con la legalidad vigente y pulcra transparencia, en el caso de que saliera el SÍ, se procedería a reformar la Constitución (modificando, suprimiendo, añadiendo).

Llevada a cabo la reforma constitucional, será la Comunidad Autónoma de que se trate la que someta la
independencia a la decisión de sus gentes.

En consecuencia, abierta la vía del diálogo, los representantes políticos deben contemplar la posibilidad de esa Consulta Nacional.

En el caso de Cataluña, ningún Gobierno catalán puede imponer su interesada agenda política que lo que hace es dividir a la sociedad catalana. Ya no es un problema de Cataluña y España, es un asunto envenenado entre catalanes, con la intención por algunos de enemistar a esa sociedad con el país al que pertenece, cuando además ni siquiera es ya un problema político o democrático sino netamente social.

Lo que no es permisible es que algunos quieran robar nuestra tierra, apropiándose por la cara de una de nuestras fincas. Mi ciudad, mi región, les pertenece igualmente a ellos como a mí.

Los que dirigen el órdago separatista, de una u otra forma, han creado una masa de adeptos que en estos momentos están sumidos en el delirio, otros, son producto de su propia frustración.

¿Y la mayoría silenciosa? ¿Dónde está?

Está en su casa, consintiendo por omisión o con su «tinc por».

No hay que olvidar que la Historia nos ha demostrado que el pueblo siempre es indiferente o cobarde, que vuelve la espalda, que se refugia en la resignación. Por eso, son los políticos los que emprenden las guerras y las revoluciones y las personas comunes, que somos la mayoría, las que las padecen por tibios, parias y temerosos.
Y por favor, que no se olvide:

Podrá haber o no referéndum ilegal, podrá luego convocarse elecciones en Cataluña, pero antes de reclamar una posible ley de claridad y/o un referéndum catalán con garantías, pedimos, exigimos desde la fortaleza de la legalidad democrática que se convoque un Referéndum Nacional y decida el propietario de las fincas.

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