Antonio Sánchez-Cervera

La hora de los políticos ha pasado, el pueblo tiene que decidir

La hora de los políticos ha pasado, el pueblo tiene que decidir
Antonio Sánchez Cervera.

España se encuentra en una encrucijada, está maniatada políticamente en un callejón sin salida.

La cuestión territorial está desbordando a la clase política. Para algunos de nuestro entorno europeo, aparentemente solidarios con la vigente legalidad española, no ven con malos ojos que nuestro país entre en una revuelta político-social que les deje las manos libres para, de una u otra forma, consolidar su fortaleza económica sobre nosotros, dado que España comenzaba a posicionarse como un país verdaderamente competidor. Sin embargo, no valoran calculadoramente que una España débil y desmembrada puede perjudicar seriamente los intereses de la UE. El dinero, siempre el dinero, subyace, como la política y el crimen, en la contienda humana.

Si en política, invariablemente, priman los intereses partidistas, llega un momento en el que las decisiones a adoptar por un país han de venir de la mano del pueblo, en el sentido de que sean los conciudadanos los que aporten la solución, puesto que los políticos que teóricamente nos representan están tan desbocados que no hayan el remedio.

No olvidemos nunca que son los políticos los que emprenden las guerras y las revoluciones bajo el manto ficticio de la representación popular. Luego, en primera y última instancia, es el ciudadano de a pie el que padece el éxtasis del sentimiento y la emoción y el tormento del sufrimiento personal, familiar y social en su conjunto.

Así las cosas, nuestro país parece que va directamente al pozo histórico de la amargura. Unos chantajean, otros ocultan que su interesada corrupción no salte a la palestra, muchos se agazapan en la mano del que les da de comer.

En definitiva, si realmente tenemos un problema seriamente territorial, descubramos las cartas, juguemos la partida y sometamos al conjunto de todos los españoles cómo queremos seguir o no unidos.

Ante tan decisiva decisión, celebremos un Referéndum Nacional con garantías democráticas, sirviendo como pregunta:

¿Aprueba que una Comunidad Autónoma pueda decidir su independencia de España?

Obviamente, si el resultado es afirmativo, habrá que prever también la posibilidad de celebrar otro referéndum a nivel autonómico para dar la opción a que otras zonas, regiones, ciudades de la Comunidad Autónoma de que se trate, pueda expresarse libremente si quieren o no lo desean también independizarse a su vez de esa Comunidad o, a la postre, continuar seguir conformando parte de España.

Cualquier otro planteamiento será tan estéril como infructuoso, por mucho que se dialogue, se reúnan y negocien los políticos, excepto que con buena fe se quiera llegar al compromiso definitivo de no romper España y el PACTO sea útil, justo y necesario para todos.

Dejémonos de mediaciones internacionales que ni conocen y desvirtúan la realidad de nuestro país, prescindamos de coloquios a ciegas de despacho y decidamos todos con un voto limpio, sincero y sin coacciones la España que queremos tener y dejar a nuestras gentes futuras.

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