Pedro Calvo Hernando

Cuidado con las grandes frases

Cuidado con las grandes frases
Pedro Calvo Hernando. PD

Los españoles no hemos estado ni estamos a la altura de lo que en Europa esperaban de nosotros. Me refiero a todos: catalanes, no catalanes, independentistas, no independentistas, de izquierdas, de derechas, de centro. Ni las personas, ni los partidos, ni los medios de comunicación, ni las redes sociales, ni las redes antisociales. Nadie. Un desastre. Todo lamentable. De todo esto puede quedar lo positivo de que al estar todos por igual en errores, estamos bien situados para el esfuerzo común de corregirlos, pues es absolutamente imprescindible y necesario. No hacerlo nos llevaría por la senda de la perdición y del fracaso histórico. Me parece que sobran las razones para un gran esfuerzo colectivo de salir de este atolladero. No me lo tomen por la ingenuidad de que estoy igualando a los que no son iguales. Lo que estoy haciendo es colocar a todos ante su responsabilidad específica, cada persona y cada colectivo la suya, y todos con la convicción de que no caben escapatorias frente a sus obligaciones colectivas. Lo contrario sería ridículo y muy arriesgado ante el futuro.

Dejarse dominar por el hechizo de las grandes frases sería demencial. Por ejemplo, una de las pronunciadas por Puigdemont tras la votación: «Porros contra urnas». O la de la vicepresidenta Soraya: «No ha habido referéndum». O Albiol: «Crisis institucional y social de dimensiones incalculables». Aunque sea cierto lo apuntado por un periodista: «El independentismo se apunta un tanto y sigue teniendo la iniciativa». O Pablo Iglesias: «Una crisis gravísima de Estado, un deterioro de la convivencia». O del mismo: «El PP, un partido de corruptos y violentos». O la de un independentista: «A Rajoy le irá bien con lo del domingo» (se refiere a la represión). El presidente del Gobierno solo ha expresado una idea sensata: que no va a cerrar ninguna puerta, siempre en el marco de la ley, y que quiere contar con todos los partidos con representación parlamentaria, aunque empezando por Sánchez y Rivera. Todo lo demás que ha dicho son banalidades sin gracia. Pedro Sánchez ha urgido al Gobierno de Madrid y al de la Generalitat a que inicien un serio proceso de negociación política. Y otra vez Sánchez: «El PSOE está con el Estado de Derecho a pesar del Gobierno. Unos y otros han fracasado pero el PSOE garantizará la estabilidad».

Siguen las amenazas de aplicar el artículo 165 de la Constitución o de practicar suspensiones parciales de los textos constitucionales. Imaginemos que el Govern declara la independencia de Cataluña. Que alguien diga qué habría que hacer en tal caso desde el Estado y su Gobierno. Desde Europa y el resto del mundo se nos mira con preocupación y temor de que aquí hagamos algún disparate. Me gustaría que nos dejáramos de palabras milagreras y nos agarráramos al sentido histórico de nuestra convivencia para poder seguir unidos en lo que quede de Historia.

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