Juan Pérez de Mungía

Alzamiento Nacional Catalán

Alzamiento Nacional Catalán
Partidarios de la independencia Agencias

La apelación a la violencia de la policía que ha respetado el mandato constitucional de defenderla no es mas que un acto de propaganda de las masas movilizadas por un gobierno de la Generalidad que ha decidido utilizar su posición pública para subvertir el orden constitucional y la convivencia ciudadana.

No es necesario entrar en comparaciones con la respuesta policial de los Mossos con otros eventos de orden público ni examinar la multitud de noticias falsas filtradas a la prensa para apercibirse que no ha habido ninguna extralimitación en la aplicación de la fuerza y menos aún conculcación de unos derechos humanos que en modo alguno pueden amparar la sublevación o la subversión contra un Estado democrático regido por las leyes.

No es posible la aplicación de la ley sin la amenaza o el ejercicio de la coerción. No existe ley sin coerción. Resulta patético y lamentable observar cómo se rasgan las vestiduras quien ha puesto a la ley de su parte cuando se trata de su defensa, y como la subvierten cuando no conviene a sus intereses. Carece de juicio intelectual quien como Sánchez se pronuncia a favor de la legalidad pero en contra de su efectividad, este es precisamente el tipo de expectativas que albergaba el Gobierno de nacionalsocialistas de la Generalidad cuando representa y ocupa el Estado para tratar de destruirlo atacando desde dentro. ¿Quienes serían los Mas, los Puigdemont, los Junqueras sino fuera por la posición institucional que representan?. Por ello, es necesario que de acuerdo con la ley se proceda a su inmediata substitución, bien por la fuerza coercitiva del Estado de Derecho, o bien por la convocatoria de elecciones libres en el concurso competitivo de actores políticos en las mismas condiciones de libertad e igualdad, o por ambos mecanismos a la vez. Después del uno de octubre han venido a salir a la calle todos los periodistas amancebados con una Generalidad corrupta, y todos los agitadores que mueven de forma abierta los hilos para imponer su credo comunista a costa de extender el sufrimiento, como dijera ETA a toda la población.

Se especula en este contexto con la defensa de la legalidad de un Gobierno del Estado legítimo. No se trata de un supuesto gobierno de Rajoy. La constitución NO está disposición del partido que ostenta la representación política y controla los poderes del Estado. Si un Gobierno del Estado procediera contra la Constitución, el poder judicial podría condenarlo por ir contra la Ley de Leyes.
Resulta cínico, además de estúpido, hablar en estos términos publicitarios de la sublevación fascista amparada por las cadenas de televisión de Gobierno de Rajoy como si fuera la voluntad caprichosa de un político la respuesta que el Estado de Derecho debe dar frente a las agresiones y frente a la sedición, la rebelión y la subversión.

Se le preguntaba a Hegel si un pueblo tenía derecho a sublevarse contra el Estado, y si un Estado tiene derecho a defender sus leyes frente a quienes se sublevan. La respuesta a ambas cuestiones, algo que ofende a las almas bellas del tipo de Sánchez y de los podemitas que quieren la abducción de los socialistas, es SI. Resulta irracional suponer que el derecho de sublevación no puede contrarrestarse por la aplicación de la fuerza en defensa de la Ley. Esto es precisamente lo que hizo la respuesta racional y contenida de la fuerza pública. Los ciudadanos españoles han contraído una deuda de gratitud con sus propios cuerpos de seguridad del Estado por haber hecho su trabajo impecablemente, con el mínimo coste. Tiempos pueden venir en donde la defensa de la ley requiera acciones extrajudiciales del tipo de las que se aplican a los asesinos yihadistas que quieren inmolarse después de acuchillar a los ciudadanos que encuentran a su paso.

El ejercicio profesional de la policía no es una respuesta política, porque no tiene que serlo. Su actuación debe responder únicamente a la aplicación de las leyes, y la solución del supuesto problema que provoca la violencia social no proviene de la actuación policial. Hasta ahí podíamos llegar. Se trata de una acción puntual por parte de la Justicia y el Gobierno de la Nación para hacer frente a un evento esencialmente puntual. Otra cosa es la rebelión y subversión promovida por los poderes públicos del gobierno local que exigirán una respuesta judicial.

Se sabe que la explicación del pasado es más fácil que la explicación del futuro. Resulta ridículo especular con qué otras actuaciones habrían cabido para contener el estallido de locura. Es esencial reconocer que cualquiera sea la forma de la Ley, éste debe imponerse a quien quiere actuar a su antojo. Es posible considerar en teoría otras alternativas. Nunca la actuación humana es perfecta y nadie es capaz de anticipar las consecuencias de su propia conducta. Este es un entorno bajo incertidumbre. Ahora bien, consideremos las opciones con reflexión.

La subversión política e institucional orquestada desde la Generalidad ha sido secuestrada por los antisistemas de la CUP y las organizaciones sociales que se pretendieron instrumentales en la declaración unilateral de independencia. ¿Quien se creyó de que se trataba de un referéndum donde se contaban los votos a favor y en contra?. Ha sido secuestrada porque se la ha entregado Puigdemont y sus acólitos, incluido Junqueras acostumbrado al cinismo creyente que comulga con ruedas de molino, capaz de declararse un hombre bueno al igual que el cura que se denomina padre sin serlo y a la monja estéril, madre. La Iglesia siempre ha tenido un discurso donde su actuación y la fe que declara se contradicen. Dejad que los niños se acerquen a mí es el discurso amable del pederasta.

Secuestrada esa reivindicación populista de autonomía política y financiera por la subversión fascista de la CUP, toca ahora conocer hasta que punto los creadores de riqueza de la sociedad catalana consentirán con su destrucción, hasta que punto tolerarán una comuna como en la subversión en Paris en 1948.

Consciente o no de los efectos que este proceso tendrá en el inmediato futuro, una ventaja de la estrategia de defensa de las leyes por parte del Gobierno del Estado es dar oportunidad a que la sociedad catalana conozca los entresijos de la barbarie, de tal manera que la homogeneidad de las fuerzas subversivas se vea por via de hechos rota, cuando entren en contradicción las fuerzas oligárquicas con los agentes subversivos en los que se han apoyado.

El próximo episodio será la Declaración Unilateral de Independencia. Su inviabilidad fáctica desatará la alianza de sangre entre las hordas de la CUP dispuestas a asesinar al diferente, y las fuerzas que sólo en apariencia parecen representar la autoridad pública en la comunidad. ¿Habrá sido entonces tan negativa la actitud del Gobierno del Estado para que esta evidencia tan pedagógica quedara al descubierto a los ojos de todos?, ¿le alcanza el cociente intelectual a Sánchez?. De Podemos ya sabemos lo que pretende.

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