La Batalla de las Mentiras

Alfonso Rojo: «No bastará con parar el golpe y juzgar a los facinerosos»

Es imprescindible acabar con el dominio omnímodo del nacionalismo sobre la sociedad catalana

Alfonso Rojo: "No bastará con parar el golpe y juzgar a los facinerosos"
Cataluña y España

La situación se va a calmar, pero si los fanáticos conservan su poder y capacidad de chantaje, en pocos años volveremos a las andadas en Cataluña

No es que Rajoy sea mucho más listo que los que le rodean en el PP. Está también bastante por encima de sus rivales políticos, pero me tiene en ascuas.

Acertó al ignorar los consejos de que pidiera el rescate para salir de la crisis económica que nos acogotaba y volvió a hacerlo en las últimas elecciones generales, porque conoce bastante mejor que Sánchez, Rivera o Iglesias al español medio y supo enviar al electorado el mensaje adecuado.

Como dice el proverbio taurino, ‘hasta el rabo todo es toro’ y no podremos hacer balance de su actuación hasta dentro de unos meses.

Es posible que tenga otra vez razón y que la táctica de esperar a que se equivoquen Puigdemont y su recua -usando la expresión agropecuaria que ayer empleó la vicepresidenta para referirse a los compinches del capo independentista- permita salir del entuerto sin los destrozos que ocasionaría aplicar ya la ley con todas sus consecuencias.

Hay que reconocer que se requieren nervios muy templados para actuar como lo está haciendo estos días Rajoy. Mi duda es si desde La Moncloa, sólo como está en la cumbre tomando personalmente todas las decisiones, percibe el hartazgo de la ciudadanía española.

La gente, como hemos visto por doquier este fin de semana, no quiere componendas, diálogos o apaños con los golpistas. No entiende que el presidente y sus ministros se llenen la boca denunciando el comportamiento ‘delictivo‘ de Puigdemont, Junqueras, Forcadell, Forn, Turull, Ponsati, Cuixart, Sánchez, Trapero y los zarrapastrosos de la CUP y que los delincuentes sigan tan chulos en sus puestos, cobrando sus estupendos sueldos y amenazando con nuevas tropelías.

La emocionante manifestación de Barcelona mostró que hay una mayoría silenciosa, hasta ahora acogotada por el separatismo en la calle, las escuelas, la administración y los medios de comunicación, a la que el Gobierno del PP o cualquiera que venga después no puede dejar otra vez a la intemperie.

No bastará con parar el golpe y juzgar a los facinerosos. Es imprescindible acabar con el dominio omnímodo del nacionalismo sobre la sociedad catalana. Habrá que poner fin al adoctrinamiento en las aulas y para ello, por muchas astillas que salten y mucho que lloren los progres, el Estado español debe recuperar el control de la Educación.

La situación se va a calmar, pero si los fanáticos conservan su poder y capacidad de chantaje, en pocos años volveremos a las andadas en Cataluña.

Educado, discreto, sensato y sin insultar a nadie, como eres tu, ponte a la tarea Mariano. España no te lo pide; te lo exige.

ALFONSO ROJO

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