Santiago López Castillo

Charnegos

Charnegos
Santiago López Castillo. PD

Se ha comentado pero con escasa profusión mediática. En mis años por Cataluña -Costa Brava y Baqueira/Beret- comprobé que los más catalanistas, nacionalistas e independentistas eran los charnegos, como los indígenas gustaban y gustan llamar a los advenedizos a su región. Con un solo año en la tierra prometida, evidenciaban su ardor guerrero por el desenfreno separatista. Y por ella, como la deslenguada Belén Esteban, matan. Eran -hablo echando mano del recuerdo- honestos camareros, recepcionistas, gentes voluntariosas, de bien, en suma, que soñaban otros horizontes después de que el Régimen de Franco favoreciera especialmente la industrialización y desarrollo económico de Vascongadas y Cataluña mientras otros pueblos serranos se comían los mocos en soledad.

Resulta obvio remarcar que el franquismo -el general no era gilipollas- potenció las provincias conflictivas y les dio el pan y la sal que necesitaban y cuando sus tropas entraron en aquellas regiones (hoy en el estupidiario, «nacionalidades») fueron acogidas con el brazo en alto teniendo la Agencia Efe todas las fotografías de aquellos momentos, que no distribuyen para no molestar como se ocultan las agresiones a los Cuerpos de Seguridad del Estado, recomendación que se llevó a cabo durante el hipotético y falsario referéndum de tu puta madre, qué pena.

Los inmigrantes sacaban músculo ante el independentismo para ser más papistas que el papa; de aquella manera, sus hijos serían respetados y -hay que agregar- adoctrinados en el odio a España, que es el pecado dominante de los secesionistas, unido a la falsificación y tergiversación de la historia. En esta manipulación sin precedentes, bueno, más propia de un régimen nazi -como así sucedió-, lo más vergonzoso es ver a unas criaturitas sacándolas como «escudos humanos» contra las fuerzas de Seguridad estatales y aleccionándoles de lo malo y perverso que es España. Utilizar a estos infantes es la mayor violación de unos niños por dentro y por fuera.

Nos roban, nos repudian, nos marginan… No, mamarrachos, no. Cataluña no sólo fue favorecida durante el franquismo sino, más cerca, en los últimos cuarenta años. Actualmente, la autonomía facunda debe a las arcas del Estado más de 53.000 millones de euros. La pela es la pela.

Y colleja sin complejos para esa prensa irresponsable e irredenta que ansía -por su «retro-progresía»- la destrucción de España. Eso: fachas, franquistas y del Real Madrid. Prole informativa que encabeza la inmigrante Julia Otero, que hizo camino al andar. O sea, polvo de estrellas… ¿Se dice así?

 

PD.- Notarios de Lérida (Lleida en catalán) me comentan que la situación es insostenible. Díganselo a las grandes empresas que han emprendido el camino de maricón el último.

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