Victor Entrialgo de Castro

El golpe cansino

El golpe cansino
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

En la historia de las organizaciones políticas, tambien en las democráticas, máxime en los Estados unitarios, hay tiempos de autoridad blanda y tiempos como el presente que exigen, en los ámbitos correspondientes, una autoridad más fuerte.

A pocos se les escapa que hoy en España, ayer en Francia y mañana en Italia, asistimos a uno de éstos últimos, no al servicio de ideologia política alguna sino para defender el Estado de derecho que es hoy España frente a la disgregación y la anarquía propiciada por los dirigentes populistas y, finalmente, frente a golpes de Estado cansinos y diferidos como el que por debilidad y excesivas concesiones, han llevado a cabo en Cataluña los dirigentes separatistas.

Después de haber tenido en vilo a la Nación durante meses, la tarde del 10 de octubre entraron Puigdemont y otros sediciosos en el Parlamento catalán y, sin orden del día, suspendieron una declaración de independencia vergonzante que no habían hecho y que de haber sido sería radicalmente nula, porque ningún mandato de declaración puede extraerse de un referendum declarado ilegal y falto de todas las garantías, prolongando así deliberadamente la incertidumbre y el hartazgo de la Nación.

Escondidos en la selva separatista y el arte de la ambigüedad, los separatistas llevan meses toreando a la Nación. ¡Y luego dicen que no son españoles!

En este golpe de casino, en este desafío tan cansino, en esta afrenta permanente al pueblo soberano han provocado, burlado y menospreciado el legítimo monopolio del uso de la fuerza que el Estado tiene para hacer cumplir la Constitución y las leyes.

Sería triste volver a constatar que el nacionalismo separatista en su desobediencia solo responde a la autoridad, y no se detiene hasta tropezar con la fuerza que alimenta su victimismo sentimental, hasta tropezar con su oprobio, su ostracismo y, sobre todo, con su embargo.

Pero como el separatismo es cobarde, además de ladino, después de este toreo que no es de salón sino un correbous que durante meses ha estado colocando antorchas en los cuernos de un toro bravo, después de burlar la autoridad, al final tratarán de burlar las consecuencias de su daño y su osadia y, entre nuevas provocaciones y trapacerías, se echarán atrás e iremos a unas elecciones autonómicas anticipadas.

Llegado este punto, es obligación del Gobierno de la Nación no sólo poner punto final al golpe de Estado sino hacer volver al nacionalismo al lugar político minoritario y «controlado» que le corresponde, y asegurar a los ciudadanos de este país que los dirigentes que han causado este daño económico, moral y emocional irreparable, sean inhabilitados, no puedan presentarse a las mismas y paguen, como golpistas que son, los platos rotos.

Victor Entrialgo

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