EL PERRO, LA CABRA Y EL FREGONA

Antonio Burgos: «Antes de que den las 10, el ‘Fregona’ deberá responder»

Esta vez, la cabra de la Legión ha perdido frente al perro de la Policía

Antonio Burgos: "Antes de que den las 10, el 'Fregona' deberá responder"

Y El Fregona, mañana, como en una canción del ahora facha Serrat, «poco antes de que den las 10», ha de responder al Gobierno qué fue lo suyo, si declaración de independencia o qué

ESTO es como el camión escoba de las vueltas ciclistas, pero sin bicicleta. Como un lunes de resaca de los fastos de la Fiesta Nacional.

En la que lo que más me hirvió la sangre, como dije ayer y repito ahora, es que a pesar de que un soldado de España, un capitán del Ejército del Aire, había entregado su vida por la Patria en acto de servicio al volver del desfile aéreo, no se suspendió en señal de luto y duelo el copetín festivo de Palacio.

Hala, todo el mundo allí con el canapé y la copa, en vez de haber anunciado solemnemente en los salones:

«Señores, ya están ustedes en la calle después de haber saludado a SS. MM., porque aquí, con el capitán Aybar de cuerpo presente como héroe de las gloriosas alas de España, no hay nada que celebrar y como señal de duelo nacional queda suspendido el ágape tumultuario donde tantos se limpian en las cortinas de Palacio las manos pringosas de los calamares fritos».

Y me duele más todavía esta insensible España de la Corona que tristemente vimos el día 12 en Palacio cuando nos consta que, de los Ejércitos de los que es constitucional comandante supremo, el del Aire es el preferido de S.M. Don Felipe VI.

Pues nada, hijos, digamos como en la historia del ventero y el buen vino en la visita de Fernando VII: guardad para mejor ocasión la suspensión por luto de los copetines de Palacio y seguid, oh mindundis de España, tomando canapés y haciendo corrillos con los ministros mindundis.

Lo más novedoso del desfile de la Fiesta Nacional de esa España de la que se quieren najar los separatas a los que tantos miles de millones les hemos dado para que digan, encima, los muy mamones, que les robamos…

Lo más novedoso del desfile, decía, es que la famosa y legendaria cabra de la Legión creo yo que este año era del Betis, porque los que como prenda de cabeza llevan con justo orgullo el laureado chapiri han tenido que decir:

«Viva la cabra de la Legión… manque pierda».

Lo siento, amigos del chapiri, pero la cabra de la Legión ha perdido este año en popularidad y simpatía frente al perro de la Policía Nacional, más derecho que una vela y más serio que un magistrado del TC sobre el capó de un patrullero.

Yo le he encontrado un gran significado patriótico a esta victoria del perro, del guía canino del Cuerpo Nacional de Policía, al derrotar en popularidad a «Rocco», la cabra de la Legión, y eso que era nieta de otra que los Novios de la Muerte adoptaron cuando cumplían misión de paz en Kosovo; o sea, que era una cabra hija del cuerpo.

Así, «perros», «chacurras» escrito en vascuence, llamaban los asesinos de la ETA a los caballeros del Cuerpo Nacional de Policía que defendían las libertades y la democracia en las Vascongadas, en los tristes «años de plomo» en que tantos servidores de la Patria fueron asesinados por los pistoleros que ahora son recibidos como héroes por sus amiguitos los separatas catalanes.

Así que el marcador de simpatías populares de las mascotas en el desfile del 12-O arroja el siguiente minuto y resultado: Perro de la Policía Nacional, 1; Cabra de la Legión, 0.

Y al final pero no lo último en este camión-escoba del 12-O, El Fregona. Uno de los más complicados aspectos del separatismo catalán no es la aplicación del 155, sino saber si Puigdemont lleva peluca o si son suyos propios y particulares esos pelos que le dan el aspecto de haberse puesto en la cabeza el mocho de la fregona teñido de oscurito.

En casa le decimos El Fregona. Y El Fregona, mañana, como en una canción del ahora facha Serrat, «poco antes de que den las 10», ha de responder al Gobierno qué fue lo suyo, si declaración de independencia o qué.

Ya sé lo que va a responder: «Yo no digo ni que sí ni que no, sino que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa». Cuento de la buena pipa separatista que buenos millones nos lleva costados en esta nuestra España que, encima, dicen los gachés que les roba.

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