Los separatistas catalanes, que de tontos no tienen ni un pelo, saben bien que los milagros solo se dan en Fátima

Decían las malas lenguas ayer

Decían las malas lenguas ayer
Mariano Rajoy (PP). EF

Efectivamente, dicen las malas leguas que el gobierno está a «velas vir» (verlas venir), como decimos los gallegos, y ya sabemos, cuando el río suena… agua lleva. También dicen que ocupa la espera con novenas a Santiago Apóstol, rogándole que al igual que en Clavijo, aparezca en un caballo blanco y derrote solito a los enemigos de España. No nos extrañe, cuando tomó posesión, lo hizo para gobernar, no para solucionar problemas, no le pagan para eso.

Los separatistas catalanes, que de tontos no tienen ni un pelo, saben bien que los milagros solo se dan en Fátima, y que hace ya cien años que no ocurre alguno.

En medio los españolitos, espectadores de una partida de ping-pong, esperando al ganador, puesto que puede ocurrir cualquier cosa.

Lo anterior es una descripción esquemática de lo que por desgracia, ocurre en nuestro país.

Este viernes se activó el 155, pero un 155 descafeinado. Como somos no buenos, sino ejemplares, no podemos quitarles el sueño a los separatistas. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Siguiendo con la no política de arreglar todo al precio que sea, se ofrece al President que acuda al Senado, a exponer sus reivindicaciones, pero lógicamente, el día que le convenga y a la hora que quiera. En cualquier país serio, en caso de invitarle, le fijarían día y hora. No acude, ¿a alguien puede extrañarle? Le dan un lio plazo para presentar alegaciones, lo hace fuera del mismo pero se las admiten. Perdonen la pregunta, ¿no nos hemos bajado bastante los pantalones o hay que bajarlos más?

Consecuentemente, el cara dura del President en sus alegaciones retuerce el contenido del 155, interpretándolo por libre. Dicho artículo en su apartado 1º establece que el Gobierno «…podrá adoptar las medidas necesarias…», y en el 2º «…podrá dar instrucciones a todas las autoridades…». No son cosas incompatibles como esgrime la Fregona, sino alternativas y complementarias. Puede, destituir a las autoridades que crea conveniente y dar instrucciones a las demás. Así de simple.

Algún miembro del Gobierno y partido de la oposición ya estima que si la Fregona convoca elecciones, podría suspenderse la aplicación del artículo constitucional. Me asombro. Creo que estamos con Alicia en el País de las Maravillas.

Supongamos que se convocan. Por las encuestas, sobre el 40 % de la población catalana es independentista, frente al 60 % que no lo es. En unos comicios, como ya ha quedado evidente, los secesionistas votarían en masa, sobre un 80%, lo que les daría el 32 % del censo. Los españolista, como mucho un 50 %, con un resultado del 30 % del censo. Esto ha pasado en las anteriores consultas, lo que unido a que los secesionistas son mayoría en las zonas en que es más fácil obtener un diputado, y la distribución de escaños según la Ley Electoral, originaría que en el Parlament hubiese mayoría independentista. ¿Y entonces qué?

El miedo a significarse de los españolistas es evidente, aunque últimamente parece que disminuye. La responsabilidad la tiene el Gobierno, pues los ha tenido claramente abandonados, incluso habiendo sentencias de los tribunales que les daban la razón. Quien siembre, recoge.

La solución es reestructurar totalmente a Cataluña dentro de la Constitución, pero parece que el Gobierno lo que pretende es quitarse cuanto antes el problema de encima. La prueba es que siendo la educación, controlada por la Generalitat, un vivero de adoctrinamiento ilegal independentista, el ministro del ramo afirma que
«recuperar las competencias en educación no es buena idea», «no hay ninguna controversia ni conflicto de ningún tipo con la educación en Cataluña»

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