El desquiciado 'procés' independentista

Cataluña: El derecho borroko

Cataluña: El derecho borroko
Niños huelga Cataluña EE

Hace unos días, dicen, hubo una huelga general. En Cataluña, la sobre-representada de voto, la de las esencias, la Carlistona, no lo sé, ni me importa. En Barcelona, no. Cortes en las vías de acceso a Barcelona tanto de tren como carreteras y autopista, sí. Bastantes.

Claro que, vista la actitud tan desenfadada que tenían tanto Mossos, como Policía Nacional o Guardia Urbana de Barcelona para no interrumpir los cortes de tráfico, hasta media docenas de collas de jubilados, entre los que me encuentro, podíamos haber provocado los mismos efectos con mucha menos logística, aparato y ruido.

Que buen rollo en Gran Vía con Rambla del Poble Nou, por donde pasé caminando de ida a la playa, y de vuelta, con una diferencia de una hora y media más o menos. Cinco Guardias Urbanos y dos coches patrullas de Mossos, protegían a la cincuentena de borrokos, pertrechados tras vallas, cedidas o al menos toleradas, por el Ayuntamiento borroko de Ada Colau, que por cierto, también cobra impuestos a los que no pueden ejercer su derecho de entrar o salir libremente de Barcelona.

La ida, a las 9:30, unas 50 o 60 personas. Bastantes de estética ocupa, jóvenes con caras no sufridas por el trabajo ni por la responsabilidad, con dos o tres banderas indepes, disfrutaban y bailaban con el acontecimiento borroka. Otro grupo de jóvenes, de algo más de edad y distinta estética, paniaguados, con caras de mandados (dos palabras) que, más que disfrutar, debían de cumplir órdenes seguramente de Soto del Real. Había también algunos jubilados, individuales, sin grupo, como perdidos, con la mirada ensimismada también perdida en el infinito horizonte de la independencia, mucho más allá de las largas colas de coches a los que ellos arrebatan su derecho de trabajar o de entrar en Barcelona. Y también alguna señora de misa diaria que parecía estar recién salida de una proclama del Obispo independentista de Solsona, Xavier Novell, que ha sustituido los Evangelios y la Biblia por el catecismo golpista del fascismo catalán. Entre ellos no se hablan, seguramente tampoco se soportan, pero ahí están unidos en la ilegalidad y el odio a España, la Democracia y el Estado de Derecho.

A la vuelta, 10:30 u 11, el número de aguerridos soldados de la lucha callejera había aumentado hasta 80 o 90. Ya se sabe que los ocupas no son muy madrugadores. Entre el café, los primeros porros y el acicalado, se les echan las 11 o las 12 de la mañana encima sin que se den cuenta. A esta hora ya han desaparecido los jubilados y las Santateresas de Jesús. Los primeros, más bien incontinentes por cuestiones de edad, cansados y las segundas… a hacer la compra y la comida.
Ya solo quedan los piquetes de esos «trabajadores» especializados en vivir sin trabajar, tirando del momio, de la subvención o de la ocupación que le procura la sociedad que rechazan. Todo de buen rollo, eso si: música alta, cerveza y porros. Que no falte de nada. Hay quién dice que las FCSE los provisionaba o aprovisionaba de chinas… pero yo no me lo creo.

Claro que a nuestra alcaldesa, dados sus orígenes, tampoco se le puede pedir mucho más. Y es que no todos podemos entender fácilmente que nuestro Ayuntamiento priorice los derechos de los salteadores a los ciudadanos que viven de su trabajo diario.
Una cosa es mirar para el otro lado, y otra, provisionar o permitir el uso de material propiedad del Ayuntamiento para hacer más efectiva la paralización de Barcelona.
Una cosa es ser respetuosos con los derechos, y otra, reforzar unos, los de los saboteadores, a base de pisotear los de los usuarios de vías y transporte público.

¿Nadie va a afearle esta actitud? ¿Nadie va a querellarse por su sectarismo? ¿Hasta cuándo seguirás abusando, Catilina, de nuestra paciencia?

No hay derechos humanos de primera y de segunda, señora Colau. O son todos de primera, o no existen. !Cabalguen sus contradicciones con sus propios caballos!, no con la ciudadanía, que bastante tiene con pagar impuestos y aguantar sus impertinencias. Den respuestas aceptables dentro de las competencias locales que tienen, que para eso les votaron, y dejen de malmeter en ámbitos donde no han sido elegidos y, por tanto, le son ajenos. Tiene trabajo con los del Mobile, y si le sobra tiempo puede seguir con la inseguridad, el turismo, la contaminación, el tráfico, la limpieza de calles… Que no es poco.

Y a todo esto, algunos de los foribundos ideólogos del naciofascismo catalán andan haciendo autocrítica. ¡Que digo, autocrítica! Confesándose engañados por las mentiras de los políticos que ellos han llevado en volandas días, meses y años. Que ellos no sabían, dicen.

Toni Soler, un cómico que sólo divierte a la mitad de la población porque sólo hace chistes con la mitad de la realidad, enriquecido por TV3 con los impuestos de las dos mitades, comisario de los actos del Tricentenario de 1714, etc. etc, nos dice ahora que los políticos les estaban mintiendo, que fueron intoxicados, pobrecitos, como si no existiera la hemeroteca.

Enric Juliana, que sigue sin dar una a no ser a toro pasado, de la Vanguardia, ha mutado de redactor de la Editorial Conjunta, de tapar la boca a la opinión disidente, junto a José Antich (antes en La Vanguardia y ahora desde El Nacional), de blindar el Grupo Godó del viacrucis de la crisis económica que padecieron el resto de rotativos y medios de comunicación, gracias a las generosas subvenciones y anuncios de la Generalitat, para la que trabajaban. Ahora, digo, anda echándole la culpa del procés a los rusos… que también lo debieron de intoxicar.

Otro recién caído del caballo es Jaume Barberá, que en poco tiempo ha pasado de pedir la DUI desde la amarillista y pervertida prensa nacionalgolpista, a recriminarle a los responsables políticos que habían mentido con las expectativas de la independencia. ¿Porque se autoexcluye de la amplificación de mentiras sobre expectativas si él era uno de los botones más potentes del amplificador? De lo que dicen los otros, son responsables los otros. De lo que dices tú, no busques responsables… a menos que te confieses un enajenado mental durante una buena parte de tu vida última.

El corrimiento de tierras puede formar parte del sainete y puede ser muy divertido ver como los Generales se degradan hasta llegar a Oficiales, los Oficiales se hacen Tropa y la Tropa se cambia al enemigo. Un buen final de ópera bufa para el más cansino de los procesos.

Juan Antonio Cordero Alonso

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