Así dice una canción que recuerdo de mi infancia sin saber ahora mismo a que autor o interprete asignar.
En catalán más o menos diría así: Mari Carme, Mari Carme, ¿qui t’ha vist i qui et veu? que abans em volies molt i ara no em pots veure.
Me viene a la memoria el estribillo de esta canción, principalmente por lo que contiene en su interrogante, acerca de lo declarado por Carmen Forcadell ante un juez del Tribunal Supremo y lo que pensará todo el mundo independentista catalán acerca de esto.
A saber:
Doña Carme Forcadell Lluis reitera y como mejor en derecho proceda tiene a bien concluir que según su declaración ante el Ilmo. Tribunal Supremo con fecha 9 de noviembre de 2017, DICE:
- 1/Que reniega de la Declaración Unilateral de Independencia de Catalunya.
- 2/Que acepta la formulación de cargo en base a la legalidad constitucional vigente en España.
- 3/Que no pretenderá en la sucesivo volver a incurrir en acciones que exalten, promocionen, estimulen o enaltezcan los deseos de independencia de una minoría.
- 4/Que se siente completamente arrepentida de lo sucedido… De nuevo la señora Forcadell Lluis reniega completamente de desear la soberanía de la región autónoma de Cataluña.
Con todo esto, no comprendo cómo una vez en libertad, tras pagar la fianza exigida de 150.000 €, no ha pedido asilo político… en Madrid, porque en Cataluña veremos en la manifestación independentista de esta tarde si se va a poder dejar ver en público.
Porque con su declaración, esta mujer ha sido capaz de matar «tres pájaros de un tiro»: dejar tirado y en evidencia a Puigdemont en Bruselas, impedir que los ex miembros del govern catalá encarcelados puedan salir a la calle (a no ser que declaren lo mismo que ella) y ella misma se ve libre de seguir en prisión (por el momento).
Hay que ver qué golpe al soberanismo catalán y que inyección de moral ha insuflado a los partidos constitucionalistas en poco más de hora y media de declaración esta mujer, presidenta independentista del parlamento catalán y autora de la frase «ni un pas enrere pel 155».
Una pequeña observación en cuanto al cumplimiento de funciones de cada protagonista en este conflicto. El señor Zoido, ministro de Interior, se dejo decir que la jornada de huelga (?) en Cataluña el pasado miércoles día 8, «no era el día para caer en provocaciones».
¡Ah! Señor Zoido, ¿es que si que hay días para caer en ellas? Mire, lo que le ocurre es que como el pasado día 1-O se la metieron doblada (¿dónde está el coronel Diego Pérez de los Cobos?, ahora anda con más tiento que Sancho Panza tras cada descalabro.
Aquel día del 1-O los jueces cumplieron con su deber de ordenar que se impidiera el referéndum, usted con el suyo de enviar a las fuerzas de orden público a impedirlo (engañado por Trapero) fueran las que fueren las imágenes, pero sabe usted que para impedir el bloqueo de carreteras y estaciones de tren por unos pocos huelguistas (?) no necesitaba la autorización de un juez. Era «su decisión» de actuar o no actuar y fue tan vergonzosa que recordaba la actuación de los Mossos del día del referéndum.
Ahora que el poder judicial aplica sus decisiones sin ningún remilgo, aplique usted las que le corresponden como poder ejecutivo, porque no es de recibo que unos cientos (y en algunos puntos sólo decenas) de manifestantes paralicen las comunicaciones de toda Cataluña. No hacía falta cargar ni tirar de porra, solamente prevenir e intimidar.
Gaspar Albertos.
