Manuel del Rosal

Carta abierta a los señores Tardá y Rufián

Carta abierta a los señores Tardá y Rufián
Los diputados de ERC Joan Tarda (i) y Gabriel Rufian. EF

Y a todos los que como ellos medran y viven a costa del erario público sin aportar nada a la sociedad.

Señores Tardá y Rufián, ustedes y todos los que son como ustedes trabajan menos que el sustituto de Papá Noel.

Fíjense que este trabaja poco, pero al menos lleva la alegría a todos los niños. Ustedes ni llevan alegría, ni aportan nada a nadie. Ustedes, señores diputados, lo poco poquísimo que trabajan no lo hacen por Cataluña, mucho menos por los catalanes; no digamos por los españoles.

Ustedes y todos los que son como ustedes, no trabajan por esa señora que, como indicó Inés Arrimadas, lleva meses y meses esperando un marcapasos, ni por ese anciano que está incapacitado por los años y que necesita asistencia a través del sistema de dependencia, ni de ese trabajador de larga duración que las pasa canutas mes a mes, ni de esa madre trabajadora que no dispone de una guardería en la que dejar a su hijito mientras ella trabaja, ni de ese joven que empieza a llamar al mercado de trabajo para encontrar su primer empleo sin encontrarlo.

Tampoco trabajan para ayudar a quienes carecen de la necesaria ayuda energética para sobrellevar el frío y el calor. Ustedes trabajan – lo poco que trabajan – solo para ustedes mismos, importándoles un carajo esas personas por las que, en un ejercicio ruin y mezquino de hipocresía elevada al cubo, dicen que trabajan. Y como ustedes, tantos y tantos políticos que hay en España desde el más pequeño municipio hasta el Congreso chupando de los presupuestos del Estado, presupuestos que pagamos los que sí, y desde siempre, trabajamos.

Políticos que ocupan cargos, pero sin trabajar, sin aportar; con la sola finalidad de llevarse crudos lo miles de eurazos que serían incapaces de ganar en una empresa privada porque en ella si tendrían que trabajar y trabajar de verdad o serían despedidos, cosa que, en el Congreso, esa empresa que pagamos todos los españoles, no va a suceder por la sencilla razón de que en el Congreso no sólo son ustedes, señores Tardá y Rufián, los que nada aportan; hay algunos más y, claro, no van a tirar piedras sobre el tejado que les cubre muy bien cubiertos y que les arropa con privilegios de los que carecemos los españolitos de a pie.

Un aparte para usted señor Rufián. Usted no es un diputado, aunque lo parezca, usted es un saltimbanqui de medio pelo que escapa a saltos del hemiciclo un segundo después de haber protagonizado otro número circense.

Tiene pocos argumentos, muy pocos y estos carecen del mínimo rigor pues más que argumentos son numeritos de reality show que usted – seguro – ensaya previamente frente al espejo de su casa. El último ha sido el de los grilletes. Ni en una sola ocasión ha abordado en el Congreso los problemas de los catalanes a los que dice defender, cosa absolutamente normal dada su famélica formación intelectual y su absoluta falta de interés por los verdaderos problemas que importan a los ciudadanos.

Señores Tardá y Rufián y todos los que son como ustedes; se les debería caer la cara de vergüenza, pero para que eso sea posible, primero hay que tener vergüenza.

Manuel del Rosal

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