Raloch

Había una vez… ¡un circo!

Había una vez... ¡un circo!
Junqueras, Llach, Forcadell y Romeva. CT

Si, los españoles ya podemos estar tranquilos, porque resulta que todo el tinglado catalán, era solamente un número de circo, con el que nuestros amables compatriotas secesionistas del noreste querían entretenernos una temporada.

Efectivamente, la presidente del Parlament lo ha dicho alto y claro, que el acto de declaración de independencia fue solo simbólico, cabe deducir que una especie de actuación circense, pero con mucho éxito, eso sí, que logró la máxima audiencia en todo el país y gran parte del extranjero.

Tal ha sido la aceptación que ha tenido, que dicha señora ha merecido un premio. Así, a los dos años de permanecer en el puesto, se ha ganado una pensión vitalicia de 3.117 euros mensuales, tan solo superior en varios cientos de euros a la máxima que puede lograr cualquier ciudadano, después de haber trabajado casi cuarenta años y cotizando al máximo los correspondientes que exige la ley.

En cierto modo, siendo caritativos, se entiende que la reciba. Ese dinero le hará falta para su tratamiento médico, dado que es indudable que padece alzheimer y es todavía muy joven para tal enfermedad.

Prueba de ello es que ya se ha olvidado que, hasta hace pocos días, proclamaba a los cuatro vientos ¡ni un paso atrás!, que renegó del 155 y desdeñó la Constitución, pero ahora dice acatar todo. O grave enfermedad o muy poca vergüenza.
Parece que la sombra de la cárcel es muy alargada, y que muchos valientes prefieren reconvertirse fuera de ella.

Así acérrimos separatistas proclaman ahora que, verdaderamente, no estaban preparados para la independencia, y que otras soluciones son posibles. Cara dura o sigue el circo.
También la Fregona monta su numerito en la carpa que tienen en Europa. Ataca a nuestra Constitución diciendo que es franquista, sin embargo, según parece tan solo a uno de sus padres se le puede considerar como tal, siendo no neutrales, sino antifranquistas, la mayoría del resto.

La ignorancia es atrevida y ruin. No puede haber duda sobre la intención perversa de esa afirmación, maliciosa y rastrera. Ello nos evidencia la bajeza ética y moral del personaje, y máxime cuando sus principales y casi únicos valedores en el continente, que por cierto admite encantado, son los jefes de los partidos declarados abiertamente fascistas. Está logrando el ¡más difícil todavía!

Esperemos que el gobierno, espectador privilegiado de las funciones, no haya caído en los trucos, aunque hay circunstancias que hacen dudarlo.

Por ejemplo, su Presidente ha manifestado que la estancia, en un hotel del Estado, del experto en genética y sus amigos exacerba el voto nacionalista, y que es absurdo que se de el caso de que algunos de los futuros consellers puedan, ya siéndolo, gozar de tal alojamiento. ¿Se está arrepintiendo de las medidas endulzoradas que ha tomado?
Mientras tanto, españolitos de a pie, sigan disfrutando del espectáculo. Dado que la plebe (perdón, el pueblo) no entiende nada, al menos se divierta.

¿Había una vez… un circo? No había, sigue habiendo un circo, y con éxito, pues por las apariencias, quienes tienen que desmontarlo tragan todos sus trucos, y el resto que contemple el espectáculo.

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