La farsa demagógica con la que se quiso burlar al Estado de derecho español

Proceso al procés

Proceso al procés
España y Cataluña. CT

El «procés» del independentismo catalán fue una gran mentira, no sólo por lo que significó de engañifa ideológica a sus votantes sino como farsa demagógica con la que se quiso burlar al Estado de derecho español y a la Carta Magna de la Unión Europea. Ese chasco, que resultó delictivo, puede examinarse a través de breves flashes, protagonizados por los actores decisivos del plan rupturista de la Constitución:

– El montaje de una campaña estratégica de imposición ideológica del nacional-populismo catalán, emprendido por los partidos separatistas con apoyo de movilizaciones populares, secundadas por asociaciones civiles fuertemente subvencionadas y aparataje de comunicación oficial y fomento de redes sociales adictas, que practicaron el odio a España, tergiversaron la historia, propusieron el catalán como lengua única, imponiéndola a nivel oficial y de comercio, y adoctrinaron a las nuevas generaciones en el pensamiento único del catalanismo.
Han sido lideres de este entramado de la supremacía idiótica, con base en la hispanofobia, aparte los representantes del parlamentarismo catalán, señalados líderes del establishment y familias burguesas.

A su vera han crecido clases de élite nacional-catalanista e instituciones selectas, prestas a la formación: funcionariado autonómico elegido «a dedo», sindicalismo autonómico, federaciones municipalistas, académicas, eclesiásticas, empresariales, deportivas…, que alzaron la bandera secesionista, beneficiándose de la «cosa pública», practicando el enchufismo y la mediación, que habían de construir la República catalana y expandir el pan catalanismo utópico.

Al frente de este tinglado catalanista han figurado y vegetado grandes figuras del emporio: Banca Catalana, los Pujol, Empresarios del 3 por ciento y Mas, «Mas que un club», Casos Pretoria, Prenafeta, Alavedra, Palau…; Obispos y Abades del catolicismo nacional-catalanista; dirigentes de Asociaciones civiles, culturales y mediáticas, encabezadas, entre otros, por Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Oriol Soler, Jaume Roures…, los anfitriones y promotores del «Referéndum 1-O».

– Las plataformas socio-políticas de la movilización popular, encabezadas por la CUP y sus «arranes», dispuestas a violentar las leyes y enardecer las calles. Al frente: Anna Gabriel, con su disfraz «tinta de pota»; David Fernández con su «zapatazo» (no a Puigdemont, al que adora); Albert Botran, con sus «sabotajes»; Mirella Boya, con su «barredora» …

– Los lideres avanzados y provocadores de Esquerra Republicana, encabezados por sus portavoces en el Congreso: el corrosivo Joan Tardá y el insolente-bravucón Gabriel Rufián, con su «impresora» y sus «grilletes», que quieren ir «de la mano» de Podemos y la CUP para pervertir más el independentismo.

– La ambigua y poco transparente Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ayer enemiga del exalcalde Xavier Trías, hoy su amigo necesario del «Paradise»; asistida por condignos asesores, como el peronista Gerardo Pirandello, su primer Teniente de Alcalde (el que «arrancó la bandera de España» y «quitó la efigie del Rey Felipe»), o la «meona» Águeda Bañón, reivindicadora podemita de la liberación sexual de la mujer, que es su Directora de Comunicación, y también muy amiga de las Alcaldesas de Podemos, como Manuela Carmena en Madrid y María Dolors Sabater en Badalona, y que aspira, de la mano de Esquerra, a proclamar el Independentismo mediante «Referéndum legal». Ella, con el Jefe de Seguridad Pública, Trapero, no vieron «moros en la costa» ni hicieron previsiones para contener el ataque de los Yihadistas, haciendo caso omiso a los avisos del Ministerio de Interior.

– Los impulsores en el Parlament de las «Leyes de Desconexión» secesionista, encabezados por la Presidenta de la Cámara, Carme Forcadell, también al frente de la Comisión del Proceso Constituyente, la cual, amenazada de prisión incondicional por el Tribunal Supremo, traicionó la «vía unilateral» y promovió, acatando la constitucionalidad del articulo 155, la llamada «vía Forcadell», a la que ahora recurren todos los encarcelados y encarcelables para librarse de la pena y «volver a las andadas», presentándose en las listas que siguen promoviendo la «constituida Republica» para las Elecciones del 21D. ¿Habrá, en vez de «gobierno en el exilio», un gobierno en la cárcel? Esperemos que no sea así y triunfe la razón constitucional frente a la reincidencia del independentismo irredento, incapaz de superar el fracaso que ha supuesto la huida masiva de empresas, de capital, de turismo, de comercio…, abocando a la ruina a una región industriosa y prevalente de la España Europea.

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NOTA.- José Luis Suárez Rodríguez es Dr. Ciencias de la Educación. Analista Político. Asesor.

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