Juan Pérez de Mungía

El cetro catalán

El cetro catalán
Cetro de Ottokar.

Conocida es aquella forma de comportamiento de algunas personas que pretendiéndose inmunes al riesgo sino inmortales lo desprecian, el caso de los jóvenes que compiten con la muerte con una mayor probabilidad de tener un accidente, los hipertensos que realizan prácticas de riesgo para retar a una parada cardiorespiratoria y, en el caso, de los hipernacionalistas un ictus político. No existe cirujano capaz de solucionar este singular destino de la dopamina y la serotonina por no hablar del glutamato.

La dopamina cumple muchas funciones en el cerebro, que afectan tanto a la conducta como a los procesos de pensamiento, la actividad muscular, la motivación, la recompensa, la atención y el aprendizaje.

Resulta curioso observar en que medida los varapalos económicos que se reciben en Cataluña no actúan sobre la corteza frontal nacionalista y cualquier evento sirve para afirmar la propia fe siguiendo aquel mantra latino credo quia absurdum. La religión resiste cualquier debate de la razón. Incluso ocurre que estos eventos o están causados por el diablo cojuelo o por los españolistas que tanto dá, así que al final se interpretan como causa y razón de la recompensa del nacionalismo: el nacionalismo debe consistir en una suerte de narcótico ideológico no específico de un discurso nacionalista bien armado. Muy al contrario este nacionalismo es entre nosotros pobre y apenas produce conmiseración. No hay mas que escuchar a Marta Rovira, Oriol Junqueras, Puffdemont y otros para comprender que algún tipo de trastorno del lenguaje y del pensamiento les impide expresarse sintáctica y morfológicamente con cierta calidad y coherencia expresiva. De ahí que hayan encontrado cobijo entre los falangismos europeos y los racistas. Decía Leonardo da Vinci que los hombres se dividen entre los que ven, los que ven lo que se les muestra y los que no ven. Acierte el lector de qué tratamos. La Generalidad ha sido un laboratorio de narcoterroristas políticos que trafican conciencias con cierta pericia mezclando una mescalina cancerígena que alimenta el carcinoma educativo, la metástasis de la queja y la invasión celular de las arterias de comunicación de la capital del condado. Tan eficaz es el dispendio que se repite una y otra vez lo que Einstein declaró sobre la demencia, demencia es, decía el sabio, repetir la misma conducta esperando que produzca resultados diferentes.

Desde los libros escolares se inculca y graba en la conciencia la xenofobia y la igualdad lingüística con el concurso de un ejército profesional de profesores con una abultada nómina en reconocimiento de su supremacismo, superior a la del resto de España y que emplean toda suerte de juegos en la más tierna infancia para que la ternura deje huella indeleble sobre la ideología futura. Tiene muy dificil solución cambiar el paradigma neonazi de escolarizacion inmersiva. En esto quedó la escuela catalana de Rosa Sensat.

Otro factor convertido en dogma de fe consiste en, al resto de población, subrayar una y otra vez que es de otros lo que es de uno, de que son otros los que roban cuando son los zorros los que cuidan a sus gallinas y administran el corralito del govern. Desde Espanya ens Roba, pasando por el Derecho a Decidir, sin olvidar el mas modeno Llibertat. La plaza de Jaimito parece sacada de un Tebeo… A ver, Jaimito ¿qué nuevo eslogan has inventado hoy?. Obviamente la comunicación nacionalsocialista funciona para las masas. El resultado se aprecia en la burbuja de las manifestaciones que medidas de forma consecuente por los mossos se hinchan hasta parecer concentraciones masivas que por gajes del destino parecen que afectan a la totalidad de la población cuando en realidad esta totalidad representa el totalitarismo que tan bien representaron los amantes de Clara Petacci y Eva Braun.

El narconacionalismo se extiende como el chapapote por la costa payesa. ¡Estamos arreglados!. La situación debe cambiarse mediante el recurso al «Canvi» del PSC o al famoso eslogan España es la solución sin olvidar el «Ara Si Votarem» de los que se sienten ciudadanos.

La bisagra, ese famoso nombre de la imperial puerta de Toledo, gira sobre los goznes de las tres culturas tan bien reperesentadas en esta ciudad milenaria. Será necesario emplear la Tizona como espada que corte el bacalao político que se avecina, separando la cabeza del pez y fileteando los lomos. ¡Está todo el pescado vendido!. El empate técnico, con mayor o menor aproximación en el número de escaños no da para hacer un gobierno coherente.

Los del Colau Cao siguen con su caos mental, ya lo dice el eslogan de campaña «Tenemos mucho en Común», algo que choca con la polarización social, económica y volitiva. Lo mismo vale para una pulmonía que para un constipado. La marca Hacendado de Podemos dejará de consumirse para consumo politico y pese a su caída será fulcro del nuevo Parlament bicameral, a mi extrema derecha el nacionalismo y a mi extrema izquierda el españolismo y en el centro, el cetro de Ottokar que nos conduce al golpe de estado fascista de Sildavia. Tintín lo anticipó, el idioma syldavo, nacido de un dialecto de Bruselas que integra las componentes francesa y holandesa, toma mucho prestado de las lenguas eslavas para hacer de Cataluña una tierra esclava y extraña. Cataluña no resolverá su encrucijada política en estas primeras elecciones y posiblemente tampoco en unas segundas donde los reultados serán parejos. Solo un cambio en el sistema electoral que no premie a los payeses analfabetos capaces de cavar su tumba renegando de Europa, y una elección a dos vueltas del presidente puede llegar a dar solución al narconacionalismo que también ha regado y lavado la conciencia ciudadana.

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