Manuel del Rosal

Posverdad: fruto de una inteligencia perversa

Posverdad: fruto de una inteligencia perversa
Manuel del Rosal García. PD

«La inteligencia sin amor te hará perverso»

Posverdad: «Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales» RAE

Decían los filósofos griegos que la maldad y la perversidad no nacen de la pasión, sino de la inteligencia. En los últimos años los intelectuales y políticos utilizan su inteligencia para manipular a la opinión pública con el fin de obtener beneficios para sus fines, la mayoría de las veces inconfesables. La inteligencia utilizada de esa forma se convierte en perversidad y el hombre inteligente que lo hace, en perverso. El DLE define al perverso como «aquel que corrompe las costumbres y el orden y estado habitual de las cosas». La perversión es siempre negativa porque el cambio que produce es siempre hacia lo malo o desfavorable. Siempre ha habido perversidad y perversos, pero en los últimos años, esta y estos han aumentado de forma exponencial amparados por un vocablo maligno que invade todos los ámbitos de la sociedad ante la cual aparece como algo inocuo e inofensivo, cuando produce estragos monumentales en los ciudadanos y en la sociedad. Este vocablo del demonio es: posverdad. La última manifestación de esos estragos se ha producido en Cataluña, donde la sociedad viene siendo manipulada hasta la náusea por los perversos políticos, intelectuales y medios de comunicación que, mediante su perversidad, han inoculado el virus de la posverdad distorsionando la percepción de la realidad a los ciudadanos que han sustituido el raciocinio por los sentimientos.

La posverdad o mentira emotiva lo que hace es distorsionar deliberadamente una realidad con el fin de modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales. Y para ello oculta los hechos objetivos tras apelar a las emociones, sentimientos y creencias de los ciudadanos. Y no vayamos a creer que la posverdad es algo nuevo. La posverdad existe en el mundo desde que el hombre puso sus pies en esta sufrida Tierra. Es así porque la posverdad no es un invento del hombre, sino que forma parte de la miserable condición humana. Hace 135 años Henrik Ibsen en su obra «Un enemigo del pueblo» ya exponía magistralmente como, mediante la posverdad, las autoridades de la ciudad donde ejerce el Dr. Stockmann, apelando a los sentimientos y a la codicia de sus ciudadanos, pervierten y tergiversan la realidad objetiva mediante el periódico del que son dueños. El Dr. Stockmann descubre que el agua de la ciudad está contaminada, pero la ciudad – balneario vive de ella; sobre todo viven, y muy bien, las autoridades y la burguesía. El hecho objetivo está ahí: Las gentes enferman y mueren por el agua contaminada, pero nadie quiere verlo y, por si alguien lo ve, hay está la posverdad para pervertir y distorsionar la verdad, para ocultar el hecho objetivo. Más reciente – año 1945 – y en su libro «Rebelión en la granja», George Orwell describe las artimañas del cerdo Squealer, lugarteniente de Napoleón, el cerdo jefe, y así manipular a la población utilizando la posverdad para engañarla miserablemente, haciéndoles creer que ahora están mejor que cuando la granja pertenecía al señor Jones.

La humanidad, como dijo Mark Twain, «Es un experimento; el tiempo demostrará si valía la pena». De momento el experimento no está dando resultados, pues el hombre sigue siendo un lobo para el hombre. El hombre; si puede robar, roba; si puede manipular, manipula; si puede engañar, engaña; si puede matar, mata; si puede violar, viola; si puede corromper, corrompe. El hombre no ve en su semejante al hermano, sino a alguien a quien, si puede, va a utilizar para sus fines. Desconozco como se le llamaba antes, ahora se le llama posverdad y está siendo utilizada precisamente por quienes, poseedores de inteligencia, utilizan esta para el mal. Estoy seguro de que todos ellos ocuparan la décima fosa del octavo circulo del infierno de Dante, sufriendo toda clase de enfermedades pútridas y malolientes que los deformaran como ellos deformaron la verdad y la realidad.

Termino con otra frase de Mark Twain: «Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco»

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