Manuel del Rosal

Carta abierta a Pedro Sánchez sobre las pensiones

Carta abierta a Pedro Sánchez sobre las pensiones
Manuel del Rosal García. PD

«Cuando una situación se arruina, es más fácil encontrar culpables que causas, conjuras que remedios» Jean-François Revel en su libro «El Estado megalómano»

Usted acaba de dar con la solución al problema de las pensiones, pero es una solución falsa, y lo es porque es inviable y porque, si fuera posible, el costo lo pagaríamos todos los ciudadanos, ¿o cree usted que la banca no trasladaría ese impuesto al bolsillo de los ciudadanos? Permítame decirle que su receta está tan anticuada como el propio socialismo, cosa completamente natural dado que lo único que ha hecho usted es echar mano del manual socialista comunista y aplicar lo único que el socialismo y el comunismo saben hacer: subir impuestos. Es la receta clásica, trasnochada y decimonónica que consigue empobrecer a los ricos sin enriquecer a los pobres.

Ustedes los políticos – todos – nos están amenazando constantemente con las dificultades en las que se encuentran nuestras pensiones y en las que se van a encontrar; digo nuestras pensiones porque las suyas, las de ustedes los políticos, las tienen buenas y las tienen bien aseguradas.

Existen dos formas de hacer frente a los momentos de precariedad: una reduciendo gastos, la otra generando más ingresos. La más fácil de llevar a cabo es la de reducir gastos; no se necesita para ello mucha inteligencia ni imaginación, basta con bajar de forma notoria la calidad de vida, y eso es malo. Generar más ingresos es más difícil, mucho más difícil. Para aplicarla se necesita imaginación, determinación, generosidad, voluntad férrea, valentía, coraje y algo excepcionalmente escaso e importante: asumir responsabilidades. Y esto sí que es difícil en un político, porque un político es un espécimen extraño que ambiciona ejercer el poder, pero no asumir su responsabilidad. Resumiendo: se necesita inteligencia y coraje. Aunar inteligencia y coraje en una sola personalidad lo da la naturaleza en contadísimas ocasiones, por lo que es enormemente difícil encontrar esa mezcla de inteligencia y coraje en el ADN del ser humano. Los hay que tienen inteligencia, pero carecen de coraje para aplicar lo que su inteligencia les dicta. Los hay con coraje, pero al carecer de inteligencia sus obras no resultan útiles y, la mayoría de las veces, son nocivas.

Usted, señor Sánchez, quiere aplicar impuestos a la banca – perdone si le digo que creo que en su mente está aplicarlos a todo hijo de vecino – para garantizar nuestras pensiones. Con esta idea usted demuestra una vez más que la izquierda – su izquierda; hay otras izquierdas aún más trogloditas – permanece anclada, con ancla ya herrumbrosa, en las mismas ideas de hace siglos. Esto es así debido al anquilosamiento y la isquemia que atenaza a la izquierda, que le impide recibir en su cerebro el necesario riego sanguíneo para que este se renueve. En términos modernos podríamos decir que su izquierda carece de I+D+I por lo que se ha quedado en el siglo XIX. Permítame decirle señor Sánchez y a través de usted a todos los políticos de España, sean del partido que sean, que el mecanismo para garantizar las pensiones es el mecanismo del chupete: Así de fácil, pero así de difícil para usted y para todos los políticos de España. Se lo explico: El mecanismo para garantizar las pensiones de hoy y las de mañana consiste en alcanzar el pleno empleo con lo que se generarían más ingresos en la caja de la Seguridad Social. Fíjese bien señor Sánchez, si en vez de haber 18.000.000 de cotizantes hubiera 23.000.000, ni usted ni ningún otro político en el gobierno necesitaría subir impuestos. Esos millones de cotizantes, naturalmente, deberían tener sueldos de una cuantía mínima suficiente para que aportaran -sin ver menoscabado su poder adquisitivo – lo necesario para que el Estado recaudara lo suficiente para mantener el bienestar social. Comprenderá que un padre de familia que gane 900 euros, poco o muy poco podrá cotizar, pues él y toda su familia necesitan comer todos los días. Quiero decir que, si los 23.000.000 de cotizantes trabajan por sueldos de miseria, tampoco podrá usted, ni ningún político garantizar las pensiones, nuestras pensiones. Y aquí llegamos al meollo, a la almendra, al corazón del problema; a ver como usted y los demás políticos contestan a la pregunta ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién le pone el cascabel del pleno empleo – empleo de calidad – al gato del paro? Porque hay que ponerse a trabajar ya. No mañana ni pasado, ya. Y el trabajo no es del tipo que gusta a usted y a los demás políticos Y no gusta porque para crear empleo y mucho más, empleo del bueno que generaría un aumento de cotizantes y en consecuencia un aumento de ingresos, se necesita estar en posesión de todo lo reseñado para generar más ingresos y que queda resumido en tener inteligencia y coraje. No se engañe señor Sánchez, ni quiera engañar al personal; para solucionar el problema de las pensiones basta con articular los mecanismos que eleven los cotizantes a 23 o 24 millones. Es un mecanismo muy sencillo, como el mecanismo del chupete, pero quien se disponga a llevarlo a cabo ha de tener la inteligencia necesaria para crear la idea y el coraje necesario para llevarla a la práctica. Y, sin acritud señor Sánchez, le ruego me permita decirle que ni usted ni ninguno de los políticos que actualmente se sientan en el hemiciclo de las Cortes conjugan en una sola personalidad ambas virtudes.

Me despido añadiendo algo que sería la guinda del pastel y que vendría a engrosar las arcas de la Seguridad Social: ¡¡Elimine todas las prebenda, sinecuras, privilegios, mamoneos, mamandurrias, mangoneos, subvenciones y subsidios de los que ustedes los políticos disfrutan!! Hágalo, pasará a la historia.

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