La horma de su zapato

Jaime González: «Boadella, presidente de Tabarnia»

Resulta mucho más creíble Albert Boadella como presidente de Tabarnia que Carles Puigdemont como presidente de la República de Cataluña. Y es que Tabarnia -esa comunidad autónoma contraria al separatismo oficial que formarían Tarragona y Barcelona- es la entelequia que funciona como horma del zapato de ese independentismo que ha gastado las suelas pegándole patadas a la ley. Tabarnia es el reflejo imposible de un espejo roto, un sueño que surge como reacción natural ante quienes han hecho añicos el cristal.

Boadella se dirigió ayer por plasma a los suyos. No se sabe muy bien quiénes son, pero podríamos ser todos menos los que aún creen que Puigdemont sigue siendo presidente de Cataluña en el exilio.

Lo que plasma el plasma es que entre la farsa humorística de Boadella y la farsa política de Puigdemont, el auténtico impostor es el que ha hecho de su presencia en Bruselas una permanente demostración de miseria telemática o una tontuna virtual que ha degradado la democracia hasta el punto de convertirla en un videojuego de cutre expresión visual.

Entre Boadella y Puigdemont hay una diferencia básica: el primero juega a poner en evidencia al segundo con sus mismas armas de pega, pero con la diferencia de que Tabarnia proyecta sobre el muro común de España las vergüenzas de un personaje menor que -como aquel rey del cuento- se ha cubierto con un supuesto vestido y salido en procesión por las calles del pueblo.

Hasta que un niño, con voz alta y clara, grita: «¡El rey va desnudo!». Puigdemont no es rey de nada y lleva meses deambulando en pelota picada, pero su paranoia le impide observar que al fondo de la calle le espera la cárcel y que quienes todavía le aclaman se batirán muy pronto en retirada.

Entonces se verá en el espejo y Boadella -que podría ser presidente de Tabarnia si no fuera porque es suficientemente inteligente para saber lo que no se puede ser en ningún caso- hasta podría hacerle una chanza si tuviera tiempo para malgastarlo en hacer leña del árbol caído. No lo hará, porque los presidentes de Tabarnia son gente seria que no se toma las cosas a broma, salvo cuando hay que reír por no llorar.

Boadella podría ser cualquier cosa, porque su versatilidad le permite pasar de la realidad a la utopía sin que se le note mucho que está sobreactuando. Puigdemont no podrá ser otra cosa que lo que ya es: un insensato que cuando se aparece a los suyos recuerda mucho a Lord Sith Darth Sidious llamando al Ejército Droide Separatista.

Que la fuerza le acompañe.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído